Mini Relatos: Anoche me perdí

Escrito por: Genix
Isleña de nacimiento, nací bajo el sol y el mar de las Islas Canarias. Pese a adorar al mar, los días soleados tumbada en la arena y noches cálidas bajo las estrellas, siento que pertenezco al país más grande del planeta: la humanidad. Me encanta la naturaleza, perderme en un bosque y aislarme del mundo escribiendo hasta meterme en mis propios relatos generando realidades emocionales que hagan mover mis propios cimientos. Resumiendo, amo ser consciente respirar cada vez que lo hago.

Anoche me perdí

Anoche navegué por sus aguas hundiéndome en cada paso que daba mi cuerpo frente al suyo. Bebí de su boca sin sabor y vi en sus ojos ausentes mi propia ausencia, estaba conmigo… tan lejos que nos podíamos perder en aquella cama, casi sin pretenderlo, nos podíamos perder una de la otra.

Donde quiera que fuera a donde volamos, en donde nos sumergimos, el pozo al que caímos, lo hice sintiendo su aliento en mi cuello y mis manos en su piel…y eso me bastaba…esta vez…Aquella cercanía ajena, me llevaba lejos de “ella”, lejos de todo, lejos de mí.

Me engañaba consciente de mi mentira pero deseosa de escapar adonde ni yo misma pudiera encontrarme…quizás un lugar sin nombre, una voz extraña, una mirada desconocida podía arrancármela de dentro.

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Mini Relatos: Corazones a contraluz segunda parte

Relatos Lésbicos

Corazones a contraluz (2º parte)

-Ryanair. Buenas noches. ¿En qué podemos servirle? -se escuchó una voz autómata, de esas que se saben tan bien su repertorio que lo hacen a la perfección.
-Buenas noches, quisiera un billete a Sevilla
-Muy bien. Sevilla. ¿Para qué fecha?
-¿Mañana?
-Permanezca a la espera por favor. En breve le indicaré si hay plazas para la fecha que solicita.

Con la mirada en algún punto sobre el volante, limpió su nariz con su dedo índice, notando como la humedad había logrado helarla hasta el punto de no sentir las finas gotas que se almacenaban en ella.
Solo tenía esa ocasión para olvidarlo todo y colgar. Notó como su propio pensamiento trataba de jugarle la mala pasada de correr tras su máscara, pero la voz de la chica interrumpió ese lapsus que a ella misma le parecía estúpido y fuera de lugar.

-¿Señora?. Disponemos de plazas libres para mañana, el vuelo de las 7:15.
-Estupendo. ¿Podría tramitarme una reserva?
-Por supuesto.

Tras esto puso el motor en marcha, dejando su móvil en manos libres, y se dedicó, mientras dirigía su coche hacia el asfalto rumbo a la ciudad, a darle los datos necesarios que le requería la operadora de Ryanair, Mª Angeles Martel.
Tres kilómetros adelante, las luces de su coche rompían con el silencio y la oscuridad de la carretera. Dio gracias que el conducir se volviera un gesto automático que se hace sin necesidad de pensar, porque no podía sacar de su mente el temor que le suponía lo que acababa de hacer. Era con mucho la peor idea que había tenido en todo ese año, pero algo la empujaba a seguir adelante como una necesidad sin importar las consecuencias de lo que estaba a punto de hacer. Sin avisar, sin saber qué encontrarse, con un único conocimiento de sí misma que le empujaba a obtener respuestas. Eso no era lo usual en ella sin embargo mientras su mente se entretenía en ese juego del gato y el ratón que tanto tiempo le había robado, estaba ganando su propia batalla queriendo hacerlo pese a todo. A veces se sentía como viviendo en medio de dos de “ella misma”, las oía a cada una sin poder evitar el vértigo que le suponía ambos extremos, la negación y la afirmación, todo al mismo tiempo.

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Mini Relatos: Corazones a contraluz

Relatos Lésbicos

El estrepitoso y fugaz sonido de la sirena de un coche policial hizo que abriera sus ojos y viera frente a ella el rostro relajado de Laura con sus grandes pestañas adornando la serenidad relajada de sus facciones. Sacó su mano de debajo de la almohada y la acercó a ella apartando un mechón castaño claro que caía sobre su mejilla bronceada. Sonrió levemente al notar la pequeña queja a su gesto, sin lograr hacerla despertar de su sueño. Se giró y miró el reloj digital a su lado, las 7:30 de la tarde, era posible llegar a tiempo a la cena con Lore y Claudia sin necesidad de llamarlas y advertirles que llegaría con, por lo menos, media hora de retraso.

Se destapó y se incorporó de la cama hasta quedarse sentada en el borde al tiempo de tirar de la sábana y enrollarla torpemente a su cuerpo desnudo. La espalda de Laura quedó al descubierto con unos pocos mechones casi rubios y ondulados deslizándose sobre su piel. Apoyada en una de sus rodillas, se acercó y levantó el nórdico negro de la cama hasta cubrir su antebrazo. Se levantó e intentó calcular la ubicación de cada pieza de ropa esparcida por el suelo de la habitación. Esquivó una de sus botas altas, sin poder evitar con ello dar con su pie en la pata de una silla junto al tocador.

-Mier…. -dijo antes de tomar conciencia y morder su labio con fuerza tratando de no hacer más ruido del que ya había hecho el arrastre del mueble y mirando de reojo la silueta de Laura que, ajena a todo, solo se abrazó con más énfasis a su almohada, acomodándola bajo su cara.

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Mini Relatos: Hasta siempre no es un adiós

Escrito por: Genix
Isleña de nacimiento, nací bajo el sol y el mar de las Islas Canarias. Pese a adorar al mar, los días soleados tumbada en la arena y noches cálidas bajo las estrellas, siento que pertenezco al país más grande del planeta: la humanidad. Me encanta la naturaleza, perderme en un bosque y aislarme del mundo escribiendo hasta meterme en mis propios relatos generando realidades emocionales que hagan mover mis propios cimientos. Resumiendo, amo ser consciente respirar cada vez que lo hago.

Mis manos no tiemblan porque te diga adiós.
Mis sueños no mueren porque avance por el pasillo que me aleja de ti.
Mis ojos no lloran porque no te verán en mucho tiempo, como ahora tras ese cristal.
Mi maleta pesa ahora más que al llegar.
Me llevo el lastre de la desesperanza.
Ahora… que te dejo atrás.

Sonreiré al de al lado simulando que todo va bien.
Acomodaré mi pelo de forma que viva en mí lo que quiera que dibuje mi cara sin que nadie me vea.
Abrochare mi cinturón mirando por el ventanal.
Pensando en si ese momento te duele tanto como me duele a mí.
Quizás mires el avión salir desde el aparcamiento y sientas la parte de mí que se quedó a tu lado.
Apoyaré mi cabeza esperando que ese apoyo quite peso a mi tristeza.
Y notaré como empiezo a dejar atrás una de esas cosas que se viven solo una vez.

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Mini relatos: Una noche cualquiera

Escrito por: Genix
Isleña de nacimiento, nací bajo el sol y el mar de las Islas Canarias. Pese a adorar al mar, los días soleados tumbada en la arena y noches cálidas bajo las estrellas, siento que pertenezco al país más grande del planeta: la humanidad. Me encanta la naturaleza, perderme en un bosque y aislarme del mundo escribiendo hasta meterme en mis propios relatos generando realidades emocionales que hagan mover mis propios cimientos. Resumiendo, amo ser consciente respirar cada vez que lo hago.

Una noche cualquiera

Las velas se consumen mientras te miro contarme acerca de tu semana detrás de tu copa de vino sobre el mantel blanco.
Las flores de en medio me impiden ver tu sonrisa y empiezo a odiar ese pedacito de primavera embotellada que nos separa.
Nos vamos saboreando, yo tu postre y tú el mío, alternándonos las cucharas, un ritual que viene de hace años.

Y cuando salimos de allí, reímos a la cara absurda del camarero que no podía evitar mirarnos compartirnos la comida creyendo que dábamos la nota en el lugar, dando tanto espectáculo como él se llenaba de morbo de algo a lo que no estaba acostumbrado.

A veces creo que vivo fuera de mí cuando camino a tu lado. Tu sonrisa llena de todo ese material perfecto del que están hechos los sueños, lo nubla todo, tiene el poder de centrar mis sentidos en un solo eje… Sé lo que siento y me frustro al querer poder poner palabras, aunque sea en mi mente, a todo lo que me haces sentir al mirarte. Trato de buscar un mensaje adecuado que te lo resuma, y de pronto me coges de la mano, me paralizas la voz y ya no recuerdo siquiera que respiraba antes de sentir tu contacto.

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Si es por pedir…

Escrito por: Genix
Isleña de nacimiento, nací bajo el sol y el mar de las Islas Canarias. Pese a adorar al mar, los días soleados tumbada en la arena y noches cálidas bajo las estrellas, siento que pertenezco al país más grande del planeta: la humanidad. Me encanta la naturaleza, perderme en un bosque y aislarme del mundo escribiendo hasta meterme en mis propios relatos generando realidades emocionales que hagan mover mis propios cimientos. Resumiendo, amo ser consciente respirar cada vez que lo hago.

Se acerca un nuevo año, ya hemos pasado otro más juntas. Hemos debatido, criticado, alabado, encontrado nuevas series, nuevos puntos de vista, todo eso que mantiene el espíritu con el que fue creado este espacio. Pero también ha habido momentos tensos de dicotomías morales, puntos extraordinariamente impactantes acerca de asuntos que, francamente, no creí que se diera en el mundo, mucho menos en esta comunidad.

No se alarmen, no se trata del fin del mundo, ni se trata de pensamientos erróneos, y por supuesto, no trato, porque no me corresponde, y porque no todo el mundo debe tener un pensamiento idéntico, o parecido al de al lado, juzgar ni ser juzgada.

Personalmente, sí me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que pertenecer a esta comunidad, la comunidad lésbica, ha sido, en general, un camino difícil, una elección que a muchas nos ha llevado a ser señaladas, tratadas de forma diferente, miradas de reojo, y hasta tratadas como enfermas. Hemos luchado por hacernos ver ante un mundo que debía, que necesitaba conocer lo grande que moraba a la sombra, pero que no por ello, dejabamos de existir, de ser auténticas, de ser “personas”. Y tras tanta lucha, cuando es hora de respirar profundo para tomar fuerza para la siguiente batalla, sí, digo la siguiente, porque nos queda mucho por hacer a todas y a todos, dejarnos ver y ser tolerados no ha sido sino un primer paso; que los niños, los jóvenes, los no tan jóvenes, sean capaces de vernos por la calle de la mano sin creerse que el fin del mundo está cerca, es una lucha que sigue ahí. Pero eso ya lo sabemos, lo aceptamos, lo encaramos y hasta reconocemos que no debemos dormirnos en los laureles, conformándonos con la tolerancia mendigada de una sociedad que a veces avanza dos pasos y retrocede tres.

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Mini Relatos: «Invisible desde un rincón»

Escrito por: Genix
Isleña de nacimiento, desperté en este planeta en las Islas Canarias. Pese al amor al mar, a días soleados tumbada en la arena y noches cálidas paseando por la orilla, siento que pertenezco al país más grande del mundo: la humanidad. Me encanta el mar y aislarme del mundo escribiendo hasta meterme en mis propios relatos generando realidades emocionales que hagan mover mis propios cimientos. En definitiva, amo respirar y ser consciente de ello cada vez que lo hago.

Esta noche saco mi mundo solitario hacia la multitud. Mis sueños de quien no era yo y mis pasos calle abajo me llevaron hasta aquí. La música suena tan fuerte que hasta dificulta pensar. Me adentro confiada de que en ese lugar jamás habría nada que me hiciera ganar la noche que deseaba perder y eso quería.

Sostengo mi vaso medio vacío igual que mi mirada hacia ninguna parte porque no hay nada más importante qué hacer. No escucho ni el latir de mi propio corazón, no lo distingo en aquel submundo de mundos. Pierdo cada vez más mi poca razón en medio de cada nota de aquel sonido indefinible, de murmullos, bajos y humo. Y de repente en medio de la espesa cortina de vidas, vi una luz familiar que me hizo perder la visión del ambiente

Cuando la vi….sus gestos, sus ojos, su sonrisa en medio de la multitud, con sus facciones relajadas… no como las de ayer, cuando trataba de exponer su proyecto independiente ante medio departamento de ventas, dudé que fuera la noche ideal para perderse una perdida.

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Mini relatos: Mis Estaciones

Escrito por: Genix Isleña de nacimiento, desperté en este planeta en las Islas Canarias. Pese al amor al mar, a días soleados tumbada en la arena y noches cálidas paseando por la orilla, siento que pertenezco al país más grande del mundo: la humanidad. Me encanta el mar y aislarme del mundo escribiendo hasta meterme … Leer más

Entre Casa y Detroit: Lis

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Como les conté la semana pasada Entre Casa y Detroit fue una historia que nacio de un chat en el que la señorita Genix y yo discutimos (en el buen sentido de la palabra) sobre infidelidad y las consecuencias que podía tener algo así en una pareja.

Nos habíamos quedado en que yo me fui a la cama a dormir y cuando desperté me encontre en mi buzón con la historia que me leí de un jalón como todo lo que ella escribe (yo siempre le digo que soy tan fan de Destino que me case con ella para poder leerlo antes que nadie LOL). En fin que me leí la historia de una sola estacada y al terminar me quede con una sensación muy bonita por la historia de amor, pero por otro lado pensaba, ¿y que hay de Lis?, porque con todo lo que había leído no me parecía que la mujer fuera mala, entonces, ¿que había motivado a Lis?

Me parecía injusto no saber su parte de la historia, después de todo ambas nos habíamos quedado solo con lo que Bren tenía que decir, y ya se sabe que en todas las cosas existen dos versiones y aunque ambas hablen de lo mismo son fundamentalmente diferentes por que cada uno ve la vida condicionado por su propio entorno.

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Entre Casa y Detroit: Bren

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Hoy les traigo una pequeña sorpresilla porque las he visto muy tristes con el final de destino, así que he decidido mostrarles otro trabajo pequeñin de la señorita Genix para que tengan algo con que ir pasando el rato.

Hace un par de años, la señorita Genix y yo estabamos debatiendo en uno de esos interminables chats en los que solíamos embarcarnos. Recuerdo que estábamos hablando de la infidelidad y los conceptos que teníamos al respecto.

Yo solía decirle que para mi una infidelidad era imperdonable porque me sería imposible volver a confiar en esa persona. Y seguramente me pasaría el resto de mi vida echándoselo en cara a cada oportunidad que tuviera. Le decía que, como sabía que era incapaz de olvidarlo. no volvería jamás con esa persona aunque pudiera perdonarla.

Entonces hablamos sobre los diferentes tipos de infidelidad que hay, y sobre si era diferente poner los cuernos durante seis meses a darte un acostón con alguien en una noche loca. Y si alguna de esas opciones era moralmente «menos incorrecta que la otra» y por lo tanto más perdonable.

En fin que esa noche nos dió por ahí y cavilamos sobre cada mínima posiblidad del universo vaya a usted a saber porque. El caso es que terminamos nuestra conversación, me fuí a dormir y al otro día por la mañana tenía en mi bandeja de entrada Entre casa y Detroit.

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Destino 20 capítulo final

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Saludos señoras, (¡Ah no!, esa sería Rogue) y no, esta vez me toca a mí misma presentar este nuevo capítulo de “Destino”. Rogue se negaba rotundamente a tener que hacerlo puesto que se trata del capítulo final y la verdad, francamente, me siento responsable de ser yo quien les dedique unas pocas palabras en las que prometo no alargarme tanto como en mi historia.

Así es, nueve años después de que esta historia naciera de algún lado de mí, y digo esto porque nunca sabré si fue mi mente o mi corazón el que se propuso tal aventura, dejémoslo en que estaba en mi mente, pero he intentado que fuera mi corazón quien guiara mis dedos en mi viejo teclado, llegamos a una especie de desenlace.

Antes de nada, quiero dejar claro que este final que están a punto de leer, es muy probable que se trate de un “Hasta Luego”, dado que estoy pensando seriamente en una nueva recapitulación de otros nuevas próximas aventuras.

Pero ahora, en este mismo instante, siento que les debo a mis personajes, y a mucha gente que ha sabido esperar pacientemente a que continuara escribiendo, un final.

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Destino 19 ya está disponible

Como sé que están desesperaditas por recibir su nueva dosis de Destino vengo rauda y veloz para entregarselos recien salido de la pluma (o teclas) de la señorita Genix que para celebrar la importancia de este episodio ha decidido dibujar una carátula para el fanfic. Espero que les guste este episodio, yo sin duda puedo … Leer más