Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Llegaré muy pronto a la cuarentena, así que me voy resignando. Vivo en pareja desde hace un buen montón de años, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas.»

Jess, eufórica y radiante, estrena modelito multicolor de gama erótica. El atuendo consta de: zapatos rojos brillantes con tacón de altura imposible, sujetador de fantasía con faldita cortita (todo del mismo color), especie de corpiño con tintes colorados, guantes también rojos y medias malva. Y así preparada, espera impaciente la llegada de su amante Alex, así que cuando suena el timbre del portero automático, Jess también automáticamente abre la puerta sin mirar. Resulta que no es Alex, sino su amiga Siobhan, que se parte de la risa cuando contempla a Jess con semejante facha.
Esta es una prueba evidente de que Jessica está graciosa, porque Siobhan no tiene muchas ganas de broma. De hecho, viene a pedir cobijo a su amiga en su apartamento, para tomarse tiempo y reflexionar sobre lo destruído que está su matrimonio. Pero le da un poco de apuro por invadir la intimidad del pisito de amor de Jess. A Jessica no sólo no le importa que Siobhan se quede a vivir en su apartamento por un tiempo, sino que se lo toma como una oportunidad de llevar a Alex a lugares más “arriesgados”. Esto es buscarle el lado bueno a las cosas y ver el vaso medio lleno y no medio vacío, la esencia del optimismo espiritual.
