La costumbre de Kyle Kirk de devorar kilómetros con su Harley ejerce sobre ella un efecto terapéutico: la ayuda a pensar, la tranquiliza. Pero esa tarde, Kyle lleva consigo una inquietud que no logra adormecer por más distancia que recorra. Una idea ha hecho presa en su mente: siente una necesidad compulsiva de acudir a un local BDSM lésbico.
Kyle se inicia así en un mundo complejo, con reglas propias que desconoce. Pero muy pronto descubrirá que su inicial impulso no era simple curiosidad: es un ambiente que le atrae y que ejerce una poderosa fascinación en ella.
Pronto conoce a una enigmática mujer y bajo su guía experimenta su particular ritual de iniciación. De la mano de Dane (así se llama su maestra) Kyle se va metiendo más y más en el mundo BDSM. Pero no es sólo eso: el interés de la alumna no es sólo por la docencia recibida.
Poco a poco, Kyle se va enamorando de Dane. ¿Hay reciprocidad en esos sentimientos? ¿Está Dane interesada en Kyle?
Estas preguntas tendrían una respuesta clara y simple en otro tipo de trama. Pero aquí todo
es mucho más oscuro. Estamos en un terreno resbaladizo, desconocido, donde las relaciones se establecen bajo pautas distintas. Dane tiene un problema con su pasado amoroso o, mejor dicho, su pasado en una relación BDSM que resultó bastante tóxica.





