Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Bienvenidas a otro episodio de estas chicas malas, que por malas han terminado entre rejas. En fin, sabemos que la mayoría no son angelitas precisamente, pero ¿no habrá alguna que realmente no merecería estar en la cárcel? Los nuevos ingresos de reclusas al comienzo de este capítulo nos darán oportunidad para reflexionar sobre este asunto. Las adquisiciones son dos, diferentes entre sí como el día y la noche: Zandra y Mónica. La primera es una yonqui malhumorada y la segunda una educada señora mayor que no sabemos muy bien qué pinta en una cárcel.
Quien ingresó en el episodio anterior y ya ha tenido tiempo suficiente para hacer el tonto imprudente es una chiquita llamada Rachel. Como estuvo en el tema de las drogas, todas las reclusas piensan que todavía puede suministrar, así que la acosan para ver si pueden pillar algo de lo que sea. La única idea (nada buena) que se le ocurrió a la muchacha para protegerse fue ponerse a la vera y protección del malvado Fenner. Y ahora, Shell (la aviesa reclusa que se lo beneficia) se huele que tiene rival –con toda razón, porque el muy sátiro ya se la ha tirado- y no quiere perder su puesto de putita primera del guardián.



