Este post forma parte de Yo Lesbicanaria un espacio en el que invito a otras chicas lesbianas y bisexuales a quienes admiro a escribir un post como invitadas en el blog para mostrar lo diferentes que somos y que existimos lesbianas de todos los tipos. Así que denle la bienvenida a Bate
Lo encontré en el desván de mis bisabuelos, cuando un viejo baúl que estábamos cambiando de sitio decidió desfondarse.
Era un libro pequeño, de edición barata. La portada había desaparecido, las hojas estaban medio desencuadernadas y los ratones habían comenzado a hacer de las suyas con él. Estaba escrito en francés y alguna persona, aprovechando el espacio entre las lineas impresas, pacientemente lo había traducido al castellano. Pero no fue eso lo que llamó mi atención, sino la frase que alguien había escrito en la primera página, ya casi borrada por el tiempo. “No me olvides”.
Era una simple historia de amor, una novela que de manera tierna y a veces un poco irreverente, narraba la historia de dos mujeres que se conocen y se enamoran en el París previo a la Primera Guerra Mundial. Nada más. Pero se convirtió en una de las lecturas más perturbadoras de mi vida.




