Perder la noción del paso del tiempo entre tus brazos.
Me haces sudar, revivir, olvidar.
La yema de tus dedos bajando por mi espalda.
Y bailamos, hablando sin mediar palabra hasta que la música es un eco que acompaña tu aliento inconstante en mi mejilla.
Tu sien late en la caricia tímida de mis labios y aunque el vértigo me castiga vilmente,
exhalo y procuro mantenerme en pie recordando que necesito respirar.
… inhalo con miedo de no romper tu magia y sin querer robo el perfume de tu piel. Ya no me queda más vida que ofrecerte, podría morir perdida en tu mirada y no darme cuenta de que nada se escapa de mí, ni mis sentidos, ni mi razón…y sigo hablando…
Podría caer de rodillas a tus pies, besarte y mostrarte los caminos que abres en mí.
…pero las cosas lentas de ti son una tortura por las que muero en sufrir tu tormento…tú. Tormento de tu pelo rozando mi antebrazo.
La fina capa de sudor de tu frente en la mía.
Pero ¿cómo justificaría luego el resto de percances que seguirían a ese?
Necesito todos tus accidentes, cada cicatriz bordada en mi piel con tu respiración…Háblame Rómpeme en pedacitos este velo transparente mirándome una vez más.
Sé que sabes que quiero volar contigo a dónde tú quieras llevarme.
No dejes que acabe esta canción y sigue bailando conmigo…cuéntamelo todo.
Esta noche mi nombre no existe sino en tus labios, así que no pares de hablarme. Tu nombre… hace tiempo que no escucho otra palabra en mi mente.
Si el nudo de mi garganta me dejara, no diría nada más.
Pero solo pretendo desatarlo con el tuyo…rozando al menos tus labios…hablo y no tengo nada más qué decir.
Si una vez este cuerpo fue mío hace tiempo que lo olvidé. Mátame de amor, renáceme más fuerte que ayer, sin dejarme vacía como ninguna vez.
Desata los pesados candados de las ropas que alejan tu piel de la mía.
Y juega a esos juegos de alquimia que solo tú conoces de mí, transformando mis torpezas en tus necesidades.
Aprisióname en tu libertad, déjame dejarte saber qué hay tuyo en mí…déjame hablarte. Me miras con una bajada de párpados eternos que me hace extrañar tus ojos como el aire que me falta… me miras como si tus pupilas fueran flechas directas a algún lugar prohibido para alguien más…y como las cosas lentas de tus propias torturas de las que siempre fui maestra…me acerco despacio a tomar prestado el beso que me reclamas.
