Bienvenidas una semana más a casa de la familia lesbicanaria más numerosa de la televisión. En el capítulo anterior al final las chicas afrontaron el hecho de que una de ellas se esté tomando vitaminas para quedarse embarazada a espaldas de la otra. Bueno, tampoco es que nos diera tiempo a más, porque nuestro capítulo acabó cuando Stef le pregunta a Lena si quiere tener un bebé. Evidentemente señora, ¡sino no se estaría medicando por su cuenta!
Y ya si nos metemos en la vida de cada hijo nos echamos a temblar, porque Mariana expulsada, Brandon y Callie que ya no están juntos porque ahora Callie quiere ser miembro de la familia… en fin, mejor les voy contando la situación de cada uno de los Fosters.

Así que nuestro capítulo comienza precisamente con Callie despidiéndose de las demás chicas del hogar ya que vuelve a casa y están en su última terapia. Todas le preguntan como hará para no caer de nuevo en los brazos del hermano, pero ella parece que está bien mentalizada y con la idea clara de que tiene que hacerlo bien para volver a formar parte de la familia. La sesión termina con un fuerte abrazo grupal entre todas las chicas. ¡Quién lo iba a decir hace unas semanas cuando se sacaban los ojos unas a otras!
Más tarde llega a casa donde todos le dan la bienvenida menos Jesús que está entrenando. Bueno, que asuman las fans de este chico que en este capítulo ni lo van a oler. Aunque, perdón por mi lapsus porque en esta página, ¿quién va a llorar porque no aparezca Jesús en todo el capitulo? Seguro que os dolería más si la desaparecida fuera Callie o hasta Mariana. El caso, que todo el mundo la recibe con alegría pero vemos que su hermano está raro, le da la bienvenida y casi al momento pide irse al cuarto. No sé si tiene miedo que su hermana la vuelva a fastidiar o que cosa. Además a todo esto se le añade el hecho de que Brandon le comunica que se irá un tiempo a vivir con su padre y que no se lo había dicho antes porque tenía miedo que afectara su decisión de volver con la familia.





