La semana pasada en Las Trampas del Deseo las cosas empezaron rocosas entre Patricia y Lucia porque la segunda cortó a la primera por presiones de Larissa y Patricia decidió empezar a salir al mundo bollo. Obviamente Lucía se puso verde de celos en cuanto vio que se le escapaba la niña y al final todo terminó bien porque después de una muy bonita declaración amorosa, las chicas decidieron volver.
La cosa empieza bien niñas, con Patricia y Lucia besándose por todos los rincones, porque eso de haber estado tanto tiempo separadas minó su espíritu y hay que recuperar el tiempo perdido cuanto antes. La necesidad es tanta que Lucia incluso decide tomarse un «tiempo libre» del trabajo con la excusa de que se le murió no se quien. Obvio, todo mentira para tener más tiempo de andar en plan acaramelamiento masivo con Patricia.
Y no importa donde estén o qué estén haciendo. Todo es sexy para ellas, empiezan haciendo unas quesadillas y terminan metiéndose un tremendo morreo utilizando la mesa de la cocina como soporte. Las quesadillas seguro terminaron como el carbón, porque a ellas se les olvidó de plano que las habían puesto al fuego, pero creo que a nadie le importó más que a mí que soy quesadillera de todo corazón. Las demás lesbicanarias estaban concentradas en esto:

Patricia: Soy tan adicta a tus besos… es a lo único que he sido adicta en toda mi vida.
Lucia: ¿Sí? ¿Y con Isa?
Patricia: ¿Con Isa qué?
Lucia: ¿Te gustaban sus besos? ¡Dime Patricia!
Patricia: ¡Ay ya Lucia!
Lucia: ¿Te gustaban sus besos?
Patricia: No, osea besaba bien porque tiene experiencia, pero no tiene nada que ver contigo. La química que siento contigo nunca la había sentido en mi vida. Es única.









