La semana pasada en Black Sails terminamos absolutamente todas con el corazón roto, porque la tripulación de Vane atrapó a Max y le hicieron cosas horribles hasta que Eleanore llegó a salvarla. La rubia destruyó a Vane para vengarse, pero al hacerlo volvió a perder a Max que decidió pagar su deuda por si misma. Vamos que la pareja de Max y Eleanor sigue totalmente destruida a pesar de los sentimientos tan grandes que tienen la una por la otra.
Nuestro episodio comienza con el señor Scott advirtiéndole a Eleanor de que otros capitanes están recelosos por lo que le ha hecho a Vane. Temen que se convierta en una «reina» ávida de poder y termine con la carrera de cualquiera que le caiga mal. A ella no le importa demasiado todo este asunto, no se arrepiente en lo más mínimo de haberle quitado todo a Vane porque lo culpa de todo lo que le ha pasado a Max, es su válvula de escape.
El señor Scott, que ha demostrado ser bastante inteligente, le dice que tiene que jugar con mano izquierda a la hora de conseguir las armas que necesita para Flint. Recordemos que Eleonor se las quiere «pedir» a otro Capitán que está a punto de atracar. Su idea era quitárselas a como de lugar, pero claro, el señor Scott intenta hacerle ver que las cosas han cambiado y que si le hace una jugarreta la que puede salir quemada es ella, porque si los piratas se les rebelan están acabados, así que si no se las presta a las buenas, tienen que dejarlo marchar.










