La semana pasada en Las Trampas del Deseo vimos como la relación entre Patricia y Lucía se iba a la garete, porque Larissa chantajeo a Lucía diciéndole que solo volvería a casa si terminaba su relación. Las cosas no tenían buena pinta, sobre todo porque luego Lucía descubrió que Larissa se sigue cortándose, pero al final nuestras chicas se reencontraron vía un rapidín en casa de Mara. Y justo ahí es donde empieza el resumen de esta semana.
Después de «estrenar» el sillón de Mara, nuestras chicas proceden a vestirse a toda velocidad, probablemente porque se dieron cuenta de que como llegara la mujer las pillaba ahí como las diosas las trajeron al mundo. Pero eso sí, una vez que han vuelto ha comentar ya no quieren separarse, así que quedan para verse en casa de Lucía aprovechando que Larissa va a marcharse un rato.
Y dicho y hecho señoras, por la tarde, Patricia aparece en casa de Lucía con una sorpresa en mano, los papeles de su divorcio. A la rubia la sorpresa le cayó como un jarro de agua fría. De inmediato se pone a la defensiva y le pregunta a su ¿chica? que si está segura de que divorciarse es lo que realmente quiere.
Patricia lo tiene claro, está dispuesta a enfrentar al mundo por esta relación, pero a medida que se desarrolla la conversación se va dando cuenta de que igual Lucía no tiene las mismas ideas que ella.









