
Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
La enfermedad de Zandra Plackett ya es pública en toda la prisión. Las reacciones ante un hecho tan triste son variadas: la mayoría de las reclusas evitan acercarse a la enferma como si tuviera la peste bubónica en vez de un tumor cerebral. La razón, más que el temor al contagio, es la perturbación que experimentan al estar junto a una persona que se está muriendo y no saber qué decir ni cómo reaccionar ante su sufrimiento. Y es que la tristeza no le gusta a nadie y auyenta a las compañías. Por supuesto, hay excepciones a esta conducta: sus amigas de siempre y Barbara. Pero a Zandra le molestan las ganas de ayudar de ésta última, por interpretar que su interés nace de la lástima y no del afecto.

Crystal, por su parte, se dedica con devoción al cuidado de su amiga. Recordemos que se quedó un mes más en la cárcel para acompañarla, cometiendo a propósito una infracción para prolongar su condena. De esto informan las dos Julies a Josh (el novio de Crystal). El muchacho no se toma nada bien la cuestión: entiende que en la decisión de la generosa Crystal él no ha sido tomado en cuenta y lo que es un noble sacrificio de la chica se convierte para él en una prueba de que no le quiere.