
Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Señoras, sólo una pregunta: ¿hay derecho a que nos hayan tenido en este feraz desierto, privadas de toda actividad amorosa, de toda relación, de toda cercanía entre nuestras chicas durante tres episodios? No lo hay. Pero alégrense, nos han levantado el castigo (no será por portarnos bien, que pecadoras somos, pero el caso es que ya estamos sin la penitencia impuesta). Algo de ellas habrá en esta ocasión, no se lo pierdan. ¡Y sale Helen, que ya se nos iba a olvidar hasta su cara!

Karen, nueva gobernadora del ala G, no puede comenzar el episodio sin echarle la bronca a la Bulldog. La cosa no es para menos: por su infinita culpa al no identificar correctamente a las presas que ingresan, casi le hacen mucha pupita. Se libró de que le clavara la loca la jeringuilla en el ojo de puro milagro. En vez de disculparse y reconocer su humanidad en los errores, Sylvia insiste en endosarle la responsabilidad a otros. Además, anda detrás de cogerse una baja por la lesión en el cuello; tantas ganas de no trabajar son inmediatamente detectadas por la directora. Para mejorar su supuestamente maltrecho estado de salud, Karen la manda a un programa de entrenamiento físico.



