Escrito por: Yovanu
Escribo desde Buenos Aires, Argentina, no es lo más al sur que se puede estar, pero casi, así que si bien geográficamente tengo una visión austral del mundo,mi imaginación no conoce fronteras.
Me gusta encontrar belleza en lo extraordinario y lo cotidiano, lo grandioso y lo pequeño, así que no es raro verme con una cámara de fotos de aquí para allá captando todo aquello que ven mis ojos y más, en especial lo imperceptible.
Luego del efecto devastador de las ladillas en el capítulo pasado, el matrimonio de Nathan y Stella quedó en estado desastroso…bueno, más o menos en la misma línea en que venían desde que comenzó la historia.
Kim por desgracia, ha quedado en la incómoda posición del medio, es decir, incómoda porque es en medio de sus padres, quizá en otras circunstancias en medio de…….no me hagan caso. En definitiva tiene que ser el nexo y mensajero entre sus padres, intervenir en sus ridículas peleas, poner la voz de cordura y madurez de la casa, como ven, lidiar con padres adolescentes no siempre es tarea fácil.
Estar en medio de la separación de tus padres siempre es complicado, lo más fácil es ponerse del lado de una de las partes, pero intentar mantenerse en medio y ser neutral es no sólo difícil, es imposible.
Eso le pasa a nuestra pobre Kim, quien de repente se encuentra consolando a Stella que no para de llorar porque no sabe que hacer con su vida y claro,Kim es débil, tiene miles de motivos para detestarla pero…es algo básico, el o la que primero llora, ya tiene gran parte de la batalla ganada (ni hablar si la que llora es nuestra madre, ahí ya tenemos la batalla perdida de por vida), ablandan nuestros corazones, nos ganan las emociones, dejamos de pensar con claridad y ahí estamos consolando.



