Señoras el servicio meteorológico de la ciudad de Lesbicanarias, les advierte de que hay un huracán acercándose peligrosamente a la granja del amor de Otalia y parece ser de nivel 3. Por favor, no se rían pensando que hablamos de la alerta de huracán de Missy Good que la cosa tiene mala pinta y el huracán Rafe amenaza acabar con los cimientos de la granja del amor. ¡Agarren chubasquero, botas, abrigo y aguanten el chaparron! ¿Sobrevirán nuestras Otalia a semejante desastre natural?
Nuestra semana comienza donde lo habíamos dejado la semana pasada, Rafe acaba de ver a su madre teniendo un encuentro cercano del tercer tipo. Esto para el mundo de Springfield, porque en medida del mundo real las mujeres no han llegado ni a primera base pero bue…no nos vamos a poner escrupulosas ahora ¿o sí? Por su puesto de inmediato se acerca a ellas para decir algo como ¿WTF está sucediendo aquí?.
Natalia intenta salir por la tangente diciendo que estaban preparando la cena. Olivia intenta echarle una manita pero Rafe le calla diciéndole que no está hablando con ella. Entonces a Natalia le sale el punto «a-mi-niña-no-me-la-toques» y le dice a Rafe que no le puede hablar en ese tono a Olivia.
Rafe sigue presionando y Natalia concede «Oh por dios, no quería que te enteraras así» y yo gritando ¡No Nat! que uno no confiesa así tan fácilmente, que hay que resistir que…uff..bueno lo pasado pasado. Olivia le dice que estaban esperando a que estuviera más adaptado para contarle, que no esperaban que algo así les pasara. Justo en ese momento Emma sale y Olivia le dice que olvidó que tenía que hacer en el hotel y que tienen que irse. Emma quiere quedarse con Rafe y Natalia y es un momento triste porque Emma no entiende de que va todo. Al final ambas se van para dejarlos a solas pero antes de marcharse Olivia le echa unos ojazos a Natalia y le dice que no se preocupe que todo saldrá bien.


