Buenas, buenas…. ¿preparadas para un capítulo donde nadie va a cantar, ni se va a enredar en las sábanas de su amigo ni ninguna de esas cosas? Genial, entonces arranquemos.
La semana pasada lo último que supimos fue que nuestra confundidísima protagonista había sufrido un episodio de stress que además de hacerla delirar durante casi todo el episodio, nos dejó ¿tranquilas? al verla cantar en el hospital como si esto fuera un musical. Pero nada, que aquí el tiempo pasa rápido, las penas hoy son alegrías y lo que ayer eran locuras hoy son una anécdota.
Malena siguiendo al pie de la letra lo que indicó el Dr.Anónimo del capítulo anterior, se dirige a ver a la Dra. Ema Brosio (Julieta Díaz), especialista en enamorar bellas y confundidas pacientes. Bueno, la verdad que no…mejor les relato como pasaron las cosas.
Malena acude a su consultorio y la recibe Ema con la típica media sonrisa de los médicos, que no te llegan a mostrar todos los dientes porque tampoco es que les contaste un chiste, sino esa media sonrisa como para que te sientas cómoda, aunque nadie esté cómodo en el médico, y ellos lo saben, pero aún así, insisten en ser amables. Ema le hace las preguntas de rigor sobre como se siente, mira su tomografía, pero definitivamente lo que más me llamó la atención fueron las 4 o 5 veces consecutivas que se acomodó el pelo que se le venía sobre la cara, a ver caramba, ¡deje esas manos quietas que me pongo nerviosa!



