Nueva semana para recordar ese pasado que hay detrás de nuestras queridas Otalia señoras. Porque una historia de amor que se cuece a fuego lento siempre es mejor y estás digo yo que con tanto maceramiento seguramente resultarán la pareja del siglo. Pero antes de entrar en materia les cuento que no hay porque desesperar, sé que voy con retraso en los subtítulos de esta semana de Otalia en el canal de YouTube, pero es que llevo unos días de trabajo ultra pesado en la vida fuera de este mundo lesbicanario y no he tenido tiempo. Pero don´t worry be happy porque espero mañana estar más relajada y ponerme al corriente.
Nuestro episodio comienza con Natalia desesperada porque Alan quiere utilizar a Rafe para espiar a Bill y descubrir algo que lo ayude a recuperar sus negocios. A Rafe le encanta la idea de ayudar a su abuelo y hacer algo de su vida sin darse cuenta de que las aguas pantanosas de Alan lo van a mandar derechito al infierno.
Natalia intenta cortar el problema de raíz y va a ver a Alan para pedirle que deje a Rafe en paz. Para su desgracia Alan es un hueso duro de roer y le dice que no con palabras bonitas. Por supuesto esto no hace más que preocupar a Natalia y aprovecha para pasarse por la estación de policía para preguntarle a Mallet (el esposo de la hija de Frank) si Alan sigue con problemas con las autoridades. Mallet le dice que si y Natalia no puede sino preocuparse aun más.
Mientras tanto Olivia está más aburrida que la vida y a punto de salir de su departamento cuando se encuentra con Lizzie (la hija de Doris «la sombrerero loco») que se ofrece a darle un aventón a donde ella quiera ir (vamos que lo mismo que cualquiera de nosotras haría pero con motivaciones mucho más inocentes que las nuestras).
