Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Venga, chicas, que esta vez ya tengo bien construido el cadalso donde ejecutar al último de los capítulos de la serie. Ya veréis cómo le doy matarile a conciencia: éste ya no se menea más.
Araceli y Reyes han roto. Lo suyo ha sido un rompimiento envuelto en la paradoja: lo que debería haberlas unido definitivamente, es la causa próxima de su separación (su boda). ¿Es el desacuerdo sobre el modo de realizar la ceremonia o más bien la inexistencia de una intención real de matrimonio lo que ha provocado la rotura? Yo más me inclino por lo segundo, porque a Araceli nunca se la ha visto muy convencida de dar el paso; con el rollo de sus locuras, desequilibrios y misticismos, ha ido siguiendo la corriente sin ninguna intención firme de convertir un frágil hilván en una seria costura.

Reyes se va con sus maletas y le espeta a Enrique: “¡Hala, toda para ti!”. Es la verdad, porque hasta Recio se da cuenta de que los ánimos consoladores del concejal hacia su ex lo que verdaderamente esconden es una intención lúbrica clarísima. Lleva buscando su oportunidad un montón de episodios y por fin a ésta la pintan calva.


