Lesbicanariadas: Hija de médico o de como conseguí mi anillo

Mis padres siempre han trabajado los fines de semana (bueno no siempre, pero casi siempre) y por eso los sábados y domingos eran los días de estar con mi abuela. Algunos de los momentos más bonitos de mi vida los he pasado junto a ella y en cierto sentido gran parte de lo que soy y de la educación que tengo se la debo a su paciencia y constantes consejos.

Mi abue es una de esas señoras guapísimas de sociedad, que nunca salen de casa sin estar arregladas (está por cumplir los 95) y que son extremadamente educadas. Pero también es una persona muy cariñosa y cuando se trata de uno de nosotros es perfectamente capaz de hacer a un lado su educación por sus sentimientos. Por ejemplo cuando mi prima tuvo la mala suerte de quedarse embarazada y la corrieron de su casa, fue ella quien la invitó a vivir con ella y la defendió de todo el mundo. Por eso yo la quiero tanto.

Todos los domingos por la mañana mi abuela nos preparaba a mis hermanas y a mí para ir a la iglesia. Era un ritual que me gustaba mucho porque siempre íbamos a la misa de las 12:00 porque a esa iba el coro y a las tres nos gustaba mucho cantar, así que nos sabíamos todas las canciones y siempre nos sentábamos con ellos. Como mi abue vive en el centro de la ciudad caminábamos hasta la iglesia porque está tan solo a un par de cuadras de la casa.

Ella siempre nos guiaba mientras nos contaba cosas y recuerdo que uno de esos días iba yo saltando como desquiciada de la banqueta a la calle porque siempre he sido un tanto inquieta. Entonces mi abuela me mandó llamar y me dijo: «hija, no puedes ir así por la calle, recuerda que eres hija de médico«, yo en ese entonces no entendí que conexión había entre lo uno y lo otro pero como mi abuela para mi siempre ha tenido la razón me comporté como la gente y caminé por la calle tranquilamente.

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Lesbicanariadas: Salir del armario en el médico

Salir del armario en el médico

Hoy he vuelto a salir del armario, esta vez me ha tocado salir del armario en el médico. Si es que cuando una piensa que ya ha salido del armario en todos lados algo te recuerda que te falta algún lugar más donde salir. Estoy por ponerlo en los periódicos que esto ya cansa un poco.

En fin lo gracioso es que la señorita Genix y yo nos hemos ido al medico juntas, ella tenía que recoger unas pastillas y yo a mi revisión de lo de la gastritis. Como teníamos las citas continuas entramos las dos juntas y como era mi primera vez en la seguridad social (antes tenía un seguro privado) nuestro doctor empezó a hacerme la ficha. Y ahí empezó la parte divertida.

Este es el doctor de la familia de Genix durante años, así que la conoce desde siempre y ella me había comentado que no le apetecía salirle del armario. Yo usualmente soy una persona mucho menos preocupada por esos asuntos, pero el caso es que ahora estábamos ahí las dos juntas y de repente el hombre me pregunta:

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Lesbicanariadas: Feliz Cumpleaños Cris

Imagen por: Jaci Berkopec

Hace aproximadamente 10 años, estaba yo en casa de mi abuela en un clásico sábado de reunión familiar. Me lo estaba pasando bomba, me encantan los sábados en casa de mi abuela (ahora los añoro un montón). En fin que ese sábado estaba platicando con una de mis primas que me dijo: «Oye pao, tu que eres la friki de los ordenadores ¿me ayudas a mandar un email?» Yo no entendí lo de «friki de los ordenadores» hay que ver con que ligereza le ponen nombres a una (la verdad si soy un poco friki).

En fin que ambas nos dirigimos hasta el café internet de la esquina de la casa de mi abuela y una vez ahí rentamos un compu y me puse manos a la obra. Le rellene todos los datos (hoy me hace gracia porque ahora todo el mundo sabe como mandar uno) y me giré a otro lado para dejarle privacidad para escribir.

Me estaba aburriendo como una ostra porque más que un email mi prima estaba escribiendo una novela del tamaño del Quijote, cuando me puse a mirar las pantallas de la demás gente (sip, es de muy mala educación pero me aburría). Un chico tenía puesto un videojuego, otro estaba chateando, alguien estaba visitando una web y de repente mis ojitos se posaron en una chica que estaba imprimiendo unas fotos.

Me emocione muchísimo, ¡estaba imprimiendo fotos de Xena!, había alguien más en este lugar recóndito del mundo al que también le gustaba Xena. Antes de decidirme a actuar volví a ver las imágenes, no fuera a ser que mi desbordada imaginación me jugara una pasada (no sería la primera vez) y una vez segura de que efectivamente, ahí había una foto de Xena y otra de Gabrielle en plan ángel (quinta temporada) decidí acercarme y la cosa fluyo más o menos así:

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Lesbicanariadas: El Aniversario 2, la otra parte de la moneda

Después de leer mi post y todos sus comentarios la Sita Genix ha querido compartir su versión de la historia. Yo soy la primera sorprendida porque es una persona que luce más por lo que calla que por lo que dice así que jamás me esperé que quisiera hacer algo así. Pero ahora que llego del trabajo me ha impresionado con este escrito que refleja la manera en que ella vivió la historia y a mi me ha encantado así que he decidido ponerlo aquí aprovechándome de que anda con la vena compartidora.

No son sino nuestras anécdotas pero a nosotras nos ha gustado mucho rememorar esos buenos momentos y nos hemos reído mucho recordando cosas.

Así que esta es la versión de Genix:

Hace casi 9 años me enganché a una serie que a hurtadillas y destiempo podía ver. Entre mis idas y venidas caminaba por el pasillo de la casa, con la televisión puesta, como siempre hago mientras me dedico a mil y una cosa por el resto de la casa, no sé, quizás su sonido siempre me ha hecho sentir acompañada o algo así, o yo que sé, quizás es otra de mis manías. Por esas andaba cuando al pasar por la puerta veo la imagen de dos chicas que se despiden porque una debe de irse a su aldea. Con mucho dolor en su mirada la otra, morena y más alta la mira desconsolada con la tristeza de su decisión de regresarse a su aldea y la sabiduría de reconocer que en esa batalla su grandiosa espada no tiene voz ni juicio, era su batalla, su guerra, y sabía que debía de lidiarlo ella sola.

Me sorprendió sus miradas, sus maneras, la fragilidad que rodeaba la escena frente a la rudeza de las que eran capaces cuando algún pobre infeliz osaba hacer mover el Ades con sus fechorías. No hubo manera, seguí y perseguí la serie a pesar de que en mi país la daban en horario infantil. Saqué el polvo del libro de instrucciones del video y nada, a programar se dijo.

Al llegar del trabajo acomodaba lo que me rodeaba para el evento, vería Xena libre de responsabilidades, acompañada de mi café, acomodada en mi sillón. Cada capítulo clamaba a otro y otro, no pasó desapercibido para mí lo que hoy se llama subtexto y lo que entonces para mi juicio era la consecuencia propia y digna de una relación como aquella, donde ni un cielo, ni un infierno, ni una muerte ni otra…..ni otra, podían con ellas.

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Crónica de una boda

Este fin de semana Lesbicanarias ha estado un poco flojo (por no decir que no he posteado nada) porque tenía un motivo de mucho peso para mantenerme fuera de línea y la razón es que por fin he caído en las garras del matrimonio. Así que he decidido contarles un poquitin de la odisea por … Leer más