Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Hola de nuevo. ¿Qué tal les ha sentado este tiempo en libertad? Espero que bien y que hayan recargado las pilas y vuelto morenitas, porque toca volver a ingresar en prisión y entre rejas, (o a la sombra, como prefieran) da poco el sol. ¡Ah….se siente! Pero si quieren participar de aventuras carcelarias, hay que aceptar meterse en el trullo de nuevo. Y ojo, que quien se atreva, esta vez tiene que pasar en la trena trece episodios, ¡una condena de tres capítulos mayor que la temporada anterior! Quien tenga lo que hay que tener en el bajo vientre, que apechugue ahora con la sentencia y no se queje luego. En esta ocasión pasaremos dentro del penal nada más y nada menos que doce episodios y un día. Que cada quien revise su conciencia y decida si se lo merece o no (o si su abogad@ ha hecho bien su trabajo). 😉
Helen Steward acabó derrotadita la primera temporada, a causa de los tremendos envites que sufrió su espíritu. Por una parte, su novio no fue muy comprensivo con que le dejara plantado a punto de ir al altar; por la otra, su corazón ha pegado un salto brusco hacia la acera contraria en la que se aposentaba.
Este interés creciente por la reclusa Nikki Wade no sólo ha perturbado el mundo amoroso de Helen, también su capacidad de ir al trabajo. De hecho, la gobernadora está de baja. Nadie tiene noticias de ella, por lo que caben tantas posibilidades de que vuelva como de que no lo haga. Esto tiene contentísimo a Fenner porque las esperanzas de ocupar su puesto son cada vez más verosímiles. Tan seguro está del ascenso, que llama a su mujer y la conmina a celebrarlo. Pero su esposa está preocupada: ha recibido una carta con las señas escritas en letra infantiloide y se huele que no puede contener nada bueno.




