Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Odio las series y películas carcelarias. Con toda mi alma y con todo mi corazón. Porque estoy harta de ver un montón de reclusas que acaban acostándose todas con todas, haciendo visible una fantasía morbosa de la mayor parte de los varones heterosexuales: ver a las mujeres teniendo sexo entre ellas cuando lo que quieren de verdad es un hombre (o sea, que las lesbianas lo son “por sustitución en la necesidad”, pero cuando tienen otra vez a mano al ansiado macho se vuelven otra vez heterosexuales, retozando de nuevo por el “buen camino”). Puag.
Pero esto es diferente, señoras: aunque alguna de las tramas secundarias puedan reproducir este modelo (qué se le va a hacer, tías idiotas también tiene que haber, ¿no?), lo que aquí hay entre la pareja que nos interesa es muy distinto.
¿No necesitan una trama con la que sufrir mucho pero que finalmente acabe bien? ¿No echan de menos una historia de amor imposible que venza peligros y obstáculos a base de tenacidad y valiente lucha? Pues aquí la tienen. Se llama Bad Girls y nuestra pareja protagonista nos dará esto y mucho más.
Es verdad que ya estamos hartitas de que nos maten a los personajes o las metan en la cárcel. Pues bien, esto aquí no va a pasar, porque….¡Ya estamos en una cárcel! Así que el movimiento narrativo tiene por fuerza que discurrir en sentido contrario al habitual: aquí no se trata de entrar en el trullo, sino de salir de él.





