Escrito por: Desiderata
Soy incierta de nacimiento… casi invisible por tímidez, que no afloja ni con el paso de los años. Tengo treintaytantos y escribo a orillas del Tormes. Me gusta encontrar la felicidad en las cosas pequeñas de la vida, cosas que hace que la vida valga la pena. Tengo algunos defectos como lo de ser lectora, serie-adicta y buscadora compulsiva Y cómo diría Juan Gelman “Escribo en el olvido / en cada fuego de la noche / cada rostro de ti.”
Ya sabemos que la vida a veces es una tristura. Incluso terminamos descubriendo que la vida es sufrimiento. Y todo esto queridas mías es lo que está viviendo en sus propias carnes Rose. Que sola y triste está en un parque, sentada cuando ya ha oscurecido. Sí, viendo esas fotos con Vanessa del móvil (la nostalgia puede ir de la mano de la tristeza) y supongo que pensando en todo lo que podría haber sido pero no es. Justo en ese momento recibe una llamada de su padre. Sí, ya podemos imaginar que se siente fatal por lo que ha pasado y que además estará preocupado. Pero me temo que Rose está en ese punto en que está tan enfadada que no quiere ni puede hablar aún con él.
Así que Rose se pone a caminar y caminar y caminar sin rumbo. Bueno, en realidad al final sí tiene un rumbo: si no puede ir a hablar con Vanessa puede intentarlo con Kenny. El chico capta enseguida que a Rose le pasa algo y le da un abrazote. Pero la vida no es siempre como queremos y Kenny no está solo. Está con Alicia. ¡Ay! ¡qué lindos Kenny y Alicia sentados en el sofá! Rose se siente un poco incómoda por si está interrumpiendo algo, pero Kenny le dice que esta bien. Alicia intenta ser amigable pero en realidad le sale del alma decirle a Rose que se ve horrible (claro, nena, porque la madre de su amorcito la ha llamado de todo menos bonita).



