Señoras dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad, por eso podemos confiar en la inteligente y perspicaz Emma Spencer para arreglar el episodio de negación y ceguera perpetua en el que se han instalado nuestras Otalia. ¡Prepárense porque vienen curvas!
Nuestro episodio comienza con Emma haciendo su presentación sobre su familia. Y cuando empieza con «mis dos mamis» Olivia entra en modalidad incómoda mientras a Natalia se le salen las lágrimas de emoción. Cada cosa que dice Emma las hace para ser más lesbianas, que si mi mami dice que ser diferentes es bueno, que si la amiga de mi mami es mi segunda mami. Y la Spencer mayor no puede evitar notar que todo el mundo la está mirando. Natalia por su parte es más inocente que los niños de primaria y solo ve a su pequeñita hablando de amor familiar.
Ambas felicitan a Emma cuando termina y cuando se quedan a solas, Liv intenta explicarle a la morena lo que todo el mundo ha pensado, pero Natalia piensa que son los traumas existenciales de Olivia que le juegan una mala pasada. Así que sin dejarla hablar más le dice que tiene que marcharse.
Olivia se queda entonces a solas para lidiar con el problema y no le da mucho tiempo a pensar que puede hacer porque de inmediato la señorita Jennings se acerca a ella para platicar.





