Señoras estamos en un pico alto con los retros, las mejores semanas de Otalia así que estas reseñas son un placer enterito para mi darlas (excepto las partes de Frankus Interruptus pero sin las cosas malas no podemos apreciar las buenas). Así que preparen esos ojazos que Dios les dio para disfrutar a nuestras chicas porque vamos a empezar.
Nuestro episodio comienza con el dulce sueño de nuestra hermosa Olivia arruinado por el terrible despertador. La pobre mujer intenta apagarlo y en el camino se carga la lámpara LOL (menos mal que aún no duerme con Natalia la podría haber matado en el camino). Liv no es una chica de esas que despierta con ánimos felices, más bien recita como hacemos Gabrielle y yo por las mañanas eso de «I´ll rise but I refuse to shine» (me levanto pero sin ninguna alegría).
En la parte de abajo de la casa la espera la siempre alegre de Natalia que ha empezado la mañana como se debe, es decir tomándose un café. Ambas platican un ratito hasta que Olivia entra en pánico porque se da cuenta de la hora que es (es lo que tiene apagar tantas veces el despertador LOL) y que ya se le hace tarde para que Emma vaya a la escuela. Y es en este histórico momento cuando la mujer dice aquello de:


