Me encantan aquellos libros de los que no sabes en qué lío te metes cuando empiezas a leerlos. Son libros que sorprenden, que cautivan, con los que la diversión nace de su capacidad de mantenerte en vilo de un modo constante.
Cuando comienzas a leer La perfección del silencio
, tu mente parte del supuesto de que se trata de un libro lésbico y que las cosas transcurrirán dentro del plano habitual: habrá una trama amorosa entre dos mujeres, probablemente interesante, y éste será el principal ingrediente del plato.
Y así es, pero no del todo. Porque el guiso está bien trabado, aunque con especias diferentes que le dan un toque inesperado. Además de ser una buena novela de amor entre mujeres, es algo más: una inmejorable novela de intriga. Y escribir una magnífica novela de intriga no resulta nada fácil.
Sara trabaja en una librería tradicional, con el buen sabor de una tienda de siempre, que funciona con profesionalidad. Es una librería de curioso y larguísimo nombre, donde ella se encuentra feliz de la vida… laboral.
Pero Sara no está contenta en el plano afectivo-personal. Un amor intenso, pero conflictivo, le provocó graves heridas emocionales aún sin curar y de las que le está costando muchísimo reponerse.
