Escrito por: Caro
«Escribo desde el sur de España, más concretamente desde Sevilla, tengo 25 años. Soy una soñadora pero vivo despierta, un parte de mi mente vive aquí y la otra en lugares más lejanos y aunque mis ojos ven lo cercano, también, en ocasiones, ven más allá de las estrellas.»
El capítulo de hoy viene movidito. Es como cuando estás en la playa de Cádiz, tomando el sol tan ricamente tumbada en la arena y de repente viene una nube cargadita de lluvia y aunque momentos antes pensamos que nada puede estropear el momento, hay que salir corriendo a cobijarse en el primer lugar que encuentras y te dices “y yo que pensaba que estaba todo bien, como cambian las cosas de un momento a otro”
Esta introducción no la hago solo por el hecho de que me muero por ir ya a la playa, sino porque algo parecido le pasa a nuestras chicas, y no me refiero a playa y solecito, sino a que las cosas han cambiado entre ellas, y que a veces no depende de uno mismo, sino que hay factores externos o en este caso, terceras personas que hacen que nuestro esquema, el que pensamos que funciona sin problemas, de un momento a otro empiece a tambalearse.
Nuestro episodio comienza en el periódico del instituto donde vemos a Vivian y un compañero muy contentos por el nuevo trabajo realizado por ella, no sé si recuerdan, pero Vivian quiere acabar con los secretos que tiene la gente y se exponga tal cual es, y está realmente ilusionada hasta que una personita muy querida por muchas y odiada por unas pocas entre en escena.
Sophie se acerca y al ver su proyecto le dice que no le parece bien tratar de descubrir los secretos de las personas, pero nuestra Vivian intenta defenderse diciéndole que es una misión el encontrar la verdad. Ricitos sigue al ataque y le pregunta si todo lo que está haciendo no lo considera un poco hipócrita, ya que piensa que antes de ir delatando a las personas, debería empezar por ella misma…





