Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Llegaré muy pronto a la cuarentena, así que me voy resignando. Vivo en pareja desde hace un buen montón de años, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas.»
Jess, gracias al certero diagnóstico de su amiga Katie, acaba de descubrir por fin cual es la “enfermedad” que la aqueja, dolencia que reviste bastante gravedad: estar enamoradita perdida. Así que ahora toca ponerse a tratamiento. Y, ¿Cabe mejor medicina para una tentación que rendirse a ella? La solución, según Jess, es no otra que conquistar a la persona amada. La conclusión sería acertada e inteligente, si no fuera por un pequeño detalle: Alex no es libre (más bien está bastante casadita). Así que el tratamiento tiene unos efectos secundarios evidentes e indeseables: esta conquista por fuerza implica inducción a la traición.
Jessica tiene bastante interés en su imagen personal esa mañana. Selecciona con precisión el atuendo con el que se ve más atractiva, se maquilla con cuidado y sale toda eufórica dispuesta a comerse el mundo.
¡Cualquiera diría que tiene una cita! Ah, y Jess….¡Que te olvidas el bolso!


