Después de unas cuantas semanas de luto profundo, he conseguido sacar el tiempo (y las ganas) necesarias para rellenar el último capítulo de la octava temporada de Los Hombres de Paco. Esta semana, la profesora Pepa Miranda nos enseñara como convertirse en doctora en tan solo tres pasos. ¿Preparadas? Yo que ustedes prestaría mucha atención a la lección porque a como está la cosa en este mundo lesbicanario nunca se puede saber cuando va a necesitar una saber primeros auxilios.
En fin que nuestro episodio comienza con nuestras chicas felices como lombrices porque una solo se casa una vez (o al menos eso dicen los cuentos de hadas, luego la realidad puede resultar diferente pero bueno…) el caso es que Pepa y Silvia están rodeadas de la gente que las quiere y les aplaude mientras se besan. Y nosotras no podemos evitar suspirar de verlas tan contentas.
Don Lorenzo da un pequeño discurso en el que dice que como él fue el primero que las vio besarse (recordemos que fue él quien las descubrió en pleno morreo en la comunión de Sarita) tiene derecho a decir ¡Vivan las Novias! y todos levantamos nuestras copas al unísono para festejar.


