Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Menudo cacharrazo le pegó a Reyes la librería mal montada, hasta la han tenido que operar. Y en el hospital reposa, recién llegada del quirófano y aún durmiente. La acompaña, como es lógico y natural, su prometida. El concejal – agobiado por los remordimientos, centrado en desviar las posibles sospechas sobre la intencionalidad del accidente y aún empeñado en quitarle a la novia- aparece de visita con un ramo de flores. Como ve a Reyes todavía soñando con las angelitas (si hubiera estado despierta jamás se hubiera atrevido, qué valiente) le roba un beso a su ex. Araceli protesta y se lo quita de encima, pero él sigue insistiendo hasta que Reyes comienza a hacer ruidos significativos de estarse despertando.
De inmediato, su novia va a avisar del evento a la enfermera; Reyes y Enrique se quedan a solas y la paciente no hace migas con el visitante: le tira las flores a la cara y lo coge por la solapa con intenciones evidentemente hostiles. Cuando llega Araceli, ambos disimulan. Pero Enrique no se va a ir así sin más: su ex le tiende un sobrecillo que contiene….los papeles del divorcio. ¡Es que si no se divorcia, no se va a poder casar!




