Muy buenas una semana más de Anyone But Me, al fin parece que tenemos constancia en el tiempo, de cuanto ha trascurrido entre el fatídico día de la obra de teatro hasta ahora, porque admitámoslo, el primer capítulo fue un tanto…raro.
Pues sí, aunque para nosotras haya pasado unos meses, de los que nos ha dado tiempo a pensar en “ojala nuestra pareja se haya reconciliado, ojala Vivian y Sophie estén juntas, ojala Aster no esté con la chica del beso robado del último capítulo”. Al fin, nos ponen más o menos en antecedentes, y si, han pasado 3 semanas desde aquel día.
Y cuando estás deprimida, pocas cosas te hacen sentir un poco mejor, pero admitámoslo, unos brownies, y no cualquiera, los de tu tia, le hacen la vida un poco más feliz a cualquiera, pero nuestra reportera, está hundida y ni eso le apetece, eso es señal que está muy mal. Y aunque ella le dice que está bien, tanto su tía como nosotras sabemos que está en las últimas de la vida, o sea, es una forma de hablar, vamos que a ninguna nos engaña, está rota.
Así que nuestra Vivian se sincera con su tía y le dice que es como si estuviera viviendo en un universo paralelo, nuestra tía Jodie le pregunta por el que pasó, pero la reportera no lo puede materializar en palabras, no sabe cómo hablar del tema. Saben, le voy a dar la ayudita que necesita Vivian y se lo diré yo a tía Jodie “Estaba ensayando una obra de teatro, cuando sin darse cuenta, su sobrina, o sea, Vivian, estaba besando de manera, no profesional y menos artísticamente a su vecina Sophie, y bueno, hasta ahí bien, si no fuera porque tenía a su novia a solo un metro de distancia, lo que provocó que ésta se enfadará y se besara en menos de cinco minutos con la primera lesbianita que se le puso por delante, todo esto visto por Vivian. Imagina el drama tía Jodie…


