Escrito por: Caro

«Escribo desde el sur de España, más concretamente desde Sevilla. Soy una soñadora pero vivo despierta, un parte de mi mente vive aquí y la otra en lugares más lejanos y aunque mis ojos ven lo cercano, también, en ocasiones, ven más allá de las estrellas.»

¿Cómo les va? Aquí en tierra de lobas las cosas están más que revueltas. La semana pasada nos quedamos con ese primer acercamiento de Cristina a nuestra guapa-sexy-maravillosa Isabel, aunque ésta última seguía con sus dudas-miedos internos.

Pues esta semana el capítulo comienza con nuestra loba muy enfadada, y es que al pobre de Aníbal lo van buscando todos los militares, y ya sabemos que para ella es como un hermano, y claro, la única que tiene dos pares para plantarle cara al jefe de los jefes por su amigo, es ella, y da la casualidad, que el militar está en el burdel, y sí, si en esa época querías encontrar a algún hombre, empieza por ese sitio, creo que es el negocio más rentable del pueblo, bueno sigo, que me desvío…

El señor no tiene otra cosa que mandarla a paseo, le pide que se marche, pero vosotras no conocéis a esta chica cuando se enfada (es lo que tiene no haber visto la primera temporada) así que lejos de asustarle, va ella y le tira a la cara el alcohol que había en una copa, por lo que el militar egocéntrico se enfada y le dice a nuestra chica que si no se va a la de ya, la encarcelará, por lo que Isabel decide correr, no sin ser perseguida por un par de militares.

En la huida, se adentra en el burdel, y cuando los militares están a punto de encontrarla, una puerta se abre y ella es introducida a la misma. ¿Y de quién es la habitación? No se me hagan las despistaditas, que todas sabemos que es de Cristina.

Le pide silencio, a una distancia perfecta para darle un buen beso, pero aún no, porque está en plan “princesa con su caballo blanco rescatando a su amada” y le dice que en la parte de atrás hay una ventana por la que puede salir, y cuando se dispone a llevarla, nuestra loba, la para y le dice que no la quiere meter en un lio, pero como todas sabemos y la misma Cristina lo sabe, ya es demasiado tarde, y tras una sonrisa, ahora sí que le planta un beso. Nuestra Isabel, se queda que no sabe ni cómo reaccionar y se le olvida hasta que tiene que darse prisa para salir de ahí, se lo tiene que recordar su futuro amor y termina marchándose dejando a la del burdel con una sonrisa.

Más tarde, cuando todo está más calmado, Isabel vuelve al dormitorio de Cristina, que para nada se esperaba esa visita como bien refleja su cara de sorpresa. La loba le quiere dar las gracias por ayudarla antes cuando la perseguían. Entonces la otra, le pregunta si está segura que no quiere nada más, y tras un silencio, nuestra loba, echa el pestillo de la puerta y ambas se miran, no hacen faltas más palabras.

Cristina coge la mano tímida de Isabel y tras besarla, la pasea por su cuerpo, y en un abrir y cerrar de ojos, nuestra pareja está besándose hasta donde llegan nuestros ojos, pero más allá donde dicen nuestros sentidos. Ambas terminan en la cama de Cristina. ¡¡Que bonito, que tierno, que todo!!

Es lo que tiene una noche de pasión, que a la mañana siguiente estás con una sonrisa de oreja a oreja, que cuando la ve su hermana hasta piensa que sabe algo del pobre Aníbal, pero “¿Aníbal? ¿Quién es Aníbal?” obviamente, no tiene ni idea, ella está feliz en su mundo, mientras en otro lugar del pueblo, en el burdel, Cristina, se encuentra con la mano derecha de lobo, el chico malote, y le termina diciendo que ambos tienen más en común de lo que piensan…

Y así termina el capítulo, por una parte, Isabel que nos deja con una sonrisa como la suya y por otro, esta última conversación de Cristina, que nos hace pensar que algo malo puede estar pensando, miedito… ¿Qué pensáis? Nos vemos a la próxima.