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Lesbicanariadas: el día que corrí 10 kilometros

Lesbicanariadas: el día que corrí 10 kilometros

Esta foto me la tomó Genix antes de empezar

Esta foto me la tomó Genix antes de empezar

Hace cuatro años, a Juka (mi hija) le encargaron como tarea en la escuela ir a echarle porras a la gente que corría el Maratón de Gran Canaria. Sinceramente al principio moría de flojera, eso de levantarme temprano en domingo no me hacía ilusión. Pero el caso es que no queríamos que fuera sola, con lo que nos preparamos un café en termo y bajamos. Nos tocaba ponernos a mitad del recorrido y darle ánimo a los corredores que pasaran.

Lo cierto es que ya estando ahí, me fue entrando la emoción y me lo empecé a pasar bomba. Así que hicimos un pequeño grupito para aplaudirle a todos los corredores. Luego me entró el subidón y empecé a gritarles cosas para animarlos, porque cuando empezó la segunda vuelta del maratón ya acusaban el esfuerzo y algunos iban sufriendo, así que yo les gritaba algo de su bandera (corren muchos corredores extranjeros) o el nombre si lo llevaban para infundirles algo de ánimo para lo que les faltaba. Cuando pasaron los últimos corredores nos fuimos a casa roncas las tres de todo lo que habíamos gritado, pero nos divertimos mucho y desde entonces cada año bajamos a animar a los corredores.

Cada año, cuando los veía pasar pensaba: «que bien tiene que sentirse poder terminar una de estas carreras». Me parecía algo totalmente fuera de serie, así que pensé que algún día me gustaría hacer algo así, pero claro a estas alturas de mi vida mi condición física era absolutamente nula, así que simplemente lo descarté. El caso es que el año pasado, decidí que ya que estaba trabajando desde casa, seria bueno hacer algo de ejercicio y correr no cuesta nada, así que miré un poco en internet y vi que había aplicaciones para enseñarte a correr 5 kilometros. A mi ya esa cantidad me parecía inalcanzable, pero pensé que podría ser una buena meta para el año. Así que me la bajé en el teléfono y decidí empezar a la semana siguiente.

El primer día tenía que intercalar un minuto de correr con uno de caminar. Empecé muy feliz, pero a la tercera vez ya iba muriendo. ¿Pero cómo demonios se me había ocurrido a mí que podía hacer esto? Si no puedo correr ni tres minutos seguidos. Pero como soy terca decidí seguir lenta pero segura hasta que llegó el día de intentar correr los cinco. Cuando lo conseguí no me lo podía creer, ¡estaba en las nubes! Era la mejor, super crack, pero ya le había agarrado gustito a esto de correr, así que me dije ¿y por qué no intento llegar a los 10? Y dicho y hecho, me puse a entrenar para lograrlo.

En esas estaba cuando vi en Twitter a alguien hablando sobre el Maratón de Gran Canaria del 2015 y pensé que sería bonito poder estrenarme en la carrera que me metió en el cuerpo el gusanillo de correr. Así que me suscribí y seguí entrenando duro. Claro que a medida que se acercaba la carrera me entraban cada vez más dudas porque ¡yo no soy corredora! Osea lo mío es entrenar con un app e ir lenta pero segura, ¿qué iba a hacer yo con toda esa gente que corre a la velocidad del rayo (al menos para mí)? En fin que sufría bastante, pero ya no había marcha atrás.

Un poco antes de la carrera decidí pedirle a los chicos de LPA Run Free que me dieran un consejo para mi primera carrera y me sorprendió la cantidad de personas que me contestaron y lo buena onda que fueron todos con esta novata. Eso me ayudó a afrontar la carrera con otro espíritu y a sentirme más animada y con ganas de hacerla. Me hicieron sentir bastante arropada.

De todos modos el día antes de la carrera empecé a ponerme muy nerviosa y recuerdo que le dije a la señorita Genix que tenía miedo de fallar y ella me abrazó y me miró a los ojos y me dijo: «Solo por empezar a correrla ya has ganado. Sinceramente yo no pensé que podrías correr 10 kilometros jamás. Pase lo que pase mañana, incluso si no llegas, eres una campeona y yo ya me siento super orgullosa de ti». Y ahora saben por qué sigo enamoradísima de ella señoras. Porque a través de todo este tiempo me ha estado apoyando constantemente ya sea dándome ánimos para ir a entrenar o curándome las ampollas.

Nótese la cara de nervios antes de empezar

Nótese la cara de nervios antes de empezar

Y llegó el día y Genix se levantó conmigo a las seis de la mañana para empezar a prepararnos (a eso le llamo yo amor del bueno señoras porque no todo el mundo madruga para ir a verte correr una carrera que está claro que no vas a ganar XD, eso y que la pobre tenía fiebre y aún así quiso acompañarme). Y en nada estaba lista en la línea de meta. Genix se fue camino a casa para verme pasar con Juka cuando pasara por Mesa y Lopez y yo me quedé lista para empezar en cualquier momento. No conocía a nadie, pero tampoco me sentí sola, más bien estaba concentrada en poner mi lista de música, preparar la app para ver que ritmo llevaba y no morir de los nervios.

Cuando empezó la carrera me entró un subidón loco y se me pasaron los nervios. Me emocionó mucho correr con tantísima gente porque yo siempre entreno sola, así que fue un cambio bastante divertido. Aparte mi miedo inicial de quedarme más sola que la una se fue despejando porque había mucha gente corriendo a mi ritmo así que empecé la carrera super contenta. Cuando pasamos por Mesa y Lopez vi a Genix y a Juka echándome porras y eso todavía me hizo sentir mucho más feliz porque ver a toda mi happy family dándome ánimos fue muy lindo. Una vez que pasamos el tercer kilómetro me dí cuenta que iba corriendo 30 segundos por de bajo de mi ritmo habitual por kilómetro. Me puse un poco nerviosa porque pensé que iba a morir por el camino, pero me sentía muy bien, estaba respirando bien, tenía mucha energía, así que decidí arriesgarme y seguir. Si me empezaba a ver corta de fuerzas bajaría el ritmo, total mi meta era llegar.

Cuando llegué al kilómetro 5 pensé que lo tenía hecho. Ya llevaba la mitad de la carrera y estaba más feliz que una lombriz. Empezaba a haber más gente por la calle y a mi me hacia ilusión darle la mano a algún niño cuando pasaba o la gente que gritaba cosillas para animarte, aparte seguía manteniendo el ritmo que había cogido sin querer y seguía sin problemas.

Mil gracias a Manuel Robaina por tomarme esta foto

Mil gracias a Manuel Robaina por tomarme esta foto

Yo sabía que al llegar a las canteras ya solo me faltaban 3 kilómetros, así que mi plan inicial era ir despacio y al llegar ahí acelerar, pero claro ya iba más que acelerada y ahora sí que empezaba a notarme un poco cansada así que decide no alocarme y seguir tal cual. Y entonces cometí un error de novata. Pasé por un avituallamiento en el que tenían bebida isotónica para coger una, pero justo antes de mi un chico pensó lo mismo y me tuve que parar durante 3 segundos para coger mi vaso. Parece una tontería, pero volver a salir después de esos tres segundos me costó mucho más por haber perdido el ritmo. Igual seguí tirando con todo intentando no tirarme toda la bebida en la cara porque nunca había intentado beber de un vaso mientras corría.

Seguí corriendo y me encontré con una chica que justo delante de mí se empezó a parar porque iba muy cansada. Yo a estas alturas ya empezaba a acusar el esfuerzo, pero cuando la vi pensé en que después de todo lo que habíamos corrido ya no podíamos parar porque ya no nos quedaba a nada, así que cuando pasé a su lado le dije: «¡Venga vamos que ya no te falta nada! ¡No te pares ahora que son un par de pasos más y llegamos a la meta!» A ella le entró el subidón con eso y empezó a correr otra vez conmigo y me contó que era su primera carrera yo, yo le dije que yo también me estaba estrenando y nos fuimos un ratito juntas, hasta que ella necesitó bajar el ritmo y yo seguí porque como parara un poco sentía que no llegaba.

El último kilómetro se me estaba haciendo un poco eterno, iba tirando al mismo ritmo pero casi que empecé a dudar de poder llegar, pero entonces un chico me gritó mientras pasaba. «¡Venga que te quedan 500 metros nada más y vas muy sobrada!» y me hizo mucha gracia porque de sobrada nada pero eso me hizo reír y agarrar ánimos para lo poquito que me faltaba. Aparte sabía que Genix y Juka estarían en la meta para verme llegar así que pensé que por nada del universo iba a pararme ahora.

Cuando llegué al pasillo final lleno de gente no me lo podía creer, estaba super cansada pero la gente animaba muchísimo y yo ya veía la meta y sabía que estaba a un paso de poder conquistarla. Cuando pasé por fin por meta casi muero de la emoción. Le recorté casi tres minutos a la marca que calculé que tendría y corrí más rápido que nunca, pero sobre todo me demostré a mí misma que si me propongo algo puedo hacerlo.

La-carrera-terminada-

Cuando por fin pude encontrarme con Genix y con Juka al salir me sentía totalmente satisfecha. ¡Fue absolutamente genial! Luego, como vivimos super cerca, fuimos a casa para poder ducharme y cambiarme y luego volvimos a bajar y a tomarle fotos a otros corredores.

En conclusión que me lo he pasado muy bien y correr esta carrera me ha hecho sentir que puedo tener control sobre las cosas y que si le pongo muchas ganas a algo y soy persistente puedo conseguirlo. Así que ya tengo motivación para este año, ahorrar para suscribirme al Las Palmas Night Run y conseguir bajarle otros 5 minutos al crono.

Sobre el Autor

Paola Mejia

Editora en jefe y creadora de Lesbicanarias.es. Tengo 11 años analizando con ojo clínico las series, cómics, películas, libros y todo material que contenga un personaje lésbico. Soy periodista de profesión y ¡me encanta contar mis opiniones! Puedes encontrar más sobre mi en mi perfil en Linkedin

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