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Celia resumen de episodio 43 Seis Hermanas

Celia resumen de episodio 43 Seis Hermanas

¿Qué tal estáis llevando la trama nueva, chicxs? La semana pasada tuvimos algún que otro altibajo con la trama de Celia y Elpidia, pero esta semana se ha puesto la cosa… no sabría cómo explicarla, si bien o no tan bien; pero lo mejor que podemos hacer es darle un repaso a lo acontecido.

Empezamos con Celia y Diana desayunando. La rubia le cuenta a la maestra que el parches estuvo en casa para reclamar a su hijo, Celia flipa, y propone que tienen que hacer algo para que Luis no pueda llevarse a su hijo. Una de las cosas que propone es que avisen a Francisca para que esté al corriente y pueda llevárselo lejos de las garras del parches. Otra solución es que falsifiquen la partida de nacimiento del niño, y parece ser que esta es la opción escogida. Celia se encargará de hablar con Blanca para que lo gestione.

Más tarde, la maestra está en el Ambigú porque quiere proponerle a Antonia realizar una reunión de sufragistas y Antonia, como era de esperar, se niega en redondo, que no quiere que vaya la policía y le cierren el negocio, tampoco quiere que se pongan a discutir con la clientela y se pueda liar parda, por lo que al final, Celia se queda con las ganas. Me ha hecho bastante gracia un momento de la conversación:

Celia: Veo que tiene una idea muy equivocada de esas mujeres.
Antonia: Me parecen unas exaltadas… A ver si se ponen aquí a discutir con algún cliente y me rompen algo.
Celia: Eso no va a pasar. Antonia, por qué no les da una oportunidad y así ve cómo son esas mujeres realmente.
Antonia: Porque no quiero que me metan ideas raras en la cabeza.
Celia: Son mujeres como usted y yo, simplemente luchan por una sociedad más justa y por el bien de todas, incluida usted.
Antonia: A mí, que me dejen en paz, no quiero a esas mujeres aquí, a ver si va a venir la policía y me cierra el local. ¿¿No ve que son todas una panda de amargadas??
Celia: (bebiendo de la taza le ha faltado poco para escupir el contenido, si soy yo, fijo que la es escupo, jijijiji)
Antonia: Que usted no… Que usted, no… Usted… Usted a mi me parece uu… una persona normal (jaaaaaaaaajajajajajaja ¡¡¡te has lucido Antoñita!!!)
Celia: Si, ya veo que no va a haber forma de convencerla

Mientras la maestra está diciendo esto, empieza a recoger sus cosas y, casualmente, se le cae un libro al suelo. Lo recoge una chica que no habíamos visto hasta ahora, pero que pronto descubriremos de quién se trata.

Al día siguiente, hay reunión familiar en Casa Silva, Diana les pide a Celia y Elisa que si quieren ser accionistas de la fábrica, debido al accidente y que el seguro no se quiere hacer cargo, no tienen otro modo de salir adelante. Después de estar un rato dialogando, irrumpe en la casa, como un animal, el parches, dispuesto a llevarse a su hijo, le pese a quién le pese. Las Silva se ponen a la defensiva, Celia saca la partida de nacimiento falsa y se la entrega a Luis para que compruebe, que el niño que ellas tienen NO es SU hijo. El parches, después de mucho mirarla, parece que se va a quedar conforme pero no, él tiene en su poder la auténtica partida de nacimiento donde se confirma que el niño es Fernandito y que, por tanto, es su hijo. Las hermanas están acojonadas, no es para menos, tanto buscar una salida para que al final el parches tenga todas las de ganar. Pero de momento ellas son las victoriosas, ya que Salvador echó a Luis de casa antes de que pudiera encontrar al niño.

Después del sobresalto, Celia se marcha a una reunión sufragista y aquí, queridas amigas, es donde conocemos a la famosa “Cata”, (ya la conocíamos de antes, pero aquí es donde tienen la primera toma de contacto) a la que dicen que va a ser la nueva novia de Celia.

Celia llega un poco tarde y pregunta que si hace mucho que han empezado, amablemente, una chica joven le dice que apenas llevan unos 10 minutos. Celia le pega un repaso, súper descarado, de arriba a abajo, pero no penséis mal, no es porque le haya llamado la atención, sino porque le sonaba de haberla visto antes. Le pregunta y la chica le dice que sí, en el Ambigú, la maestra cae en que se trata de la chica que le recogió el libro. Empiezan a hablar de este, que si quiere que se lo preste y tal cuando de repente se escucha llegar a la policía. ¿Y qué pasa cuando llega la policía? ¡Correcto! ¡¡Que las han metido en el trullo!!

Aquí las tenemos, conociéndose mejor entre rejas. Cata está cagaíta perdía porque es la primera vez que la detienen. Celia le dice que espera que no las tengan retenidas por mucho tiempo. La joven no tiene muy buena cara, es debido a que durante la huída, se ha caído (le han dado un golpe) y se ha fastidiado el hombro. Se están empezando a conocer, ya sabe cada una cuál es la profesión de la otra y la conversación deriva, evidentemente, en sufragismo. Celia pide que llamen a Velasco para que pueda ir un médico a echarle un ojo a la chica, pero Velasco está súper cabreado con Celia y básicamente, la manda a freír espárragos.

A la mañana siguiente, Salvador paga la fianza de Celia y ésta va corriendo a cantarle las cuarenta al detective. La gresca es de armas tomar, te ríes por lo medio cómica que es, pero a la vez, es profunda, porque Celia no hace más que decir verdades como puños y todo esto encarándose en ocasiones a Salvador, puesto que se lo están relatando a él:

Celia: Un amigo habría intentado ayudarme, por lo menos, habría ayudado ala mujer herida que estaba a mi lado.
Velasco: Intenté ayudarte pidiéndote que no fueras a esa manifestación, pero como tú siempre haces lo que te viene en gana…
Salvador: Podéis tranquilizaros un poco… no parece ni el momento ni el sitio para poner en tela d juicio vuestra amistad.
Celia: Precisamente, este es el lugar.
Velasco: No te entiendo.
Celia: ¡Tus compañeros policías atacaron sin provocación alguna un grupo de mujeres pacíficas que no hacían daño a nadie!
Velasco: No era un grupo, era una manifestación, una protesta sufragista que había sido prohibida.
Celia: Manifestación por unas leyes que, obviamente, hay que cambiar. Y tus amigos policías dejaron a algunas mujeres gravemente heridas.
Velasco: Pues algunos de esos policías también han sido heridos por esas indefensas mujeres.
Celia: ¡¡Tenían que defenderse!! Y, ¿sabes qué es lo peor? Que la policía se ha negado a darles atención médica en las celdas.
Salvador: ¿Eso es cierto?
Celia: ¡Lo es! Porque precisamente él es uno de los agentes que les ha negado tal servicio.
Velasco: A tu amiga no le pasaba nada, simplemente se había caído, nadie le hizo daño.
Celia: Pero gritaba del dolor, ¡y eso es inhumano! Mejor nos habría ido ahí dentro si fuésemos delincuentes comunes.
Velasco: Por dios, no sabes ni lo que hablas…
Salvador: Ahora mismo no podemos resolver nada. Mañana, cuando estés más descansada y recuperada…
Celia: Y qué, ¿qué va a ser lo siguiente? ¿Que nos quemen en la calle, como si fuéramos brujas?
Velasco: Celia, no voy a entrar en esta discusión, sabes perfectamente cuál es mi punto de vista al respecto.
Salvador: Celia, tranquilízate, necesitas descansar.
Celia: No, ¡lo que necesito es que se haga justicia! Salvador, ¿cuánto dinero llevas en la cartera?
(Jaaaaaaaaaaaaaajajajajaja esto ya me ha matado!!!! ¡¡Qué morrocotuda que es la maestra!!)

Como podéis adivinar, al final el cuñado acaba pagando la fianza de todas las sufragistas ante la mirada estupefacta de Velasco, que no puede hacer otra cosa que coger el dinero y callar. Me encanta el momento en el que Salvador saca la billetera, Celia se la arranca de las manos, saca la pasta y cuando Velasco coge le dinero, Celia se la devuelve con un fuerte golpe en el pecho. ¡¡¡Me he reído lo que no está escrito!!!

Cuando la maestra ya ha descansado un poco y se ha cambiado de ropa, acude al hospital a interesarse por el estado de Cata. Se la encuentra leyendo un libro (yo creía o que se había quedado sopa en la silla o que está superultramega deprimida, pero no). Simplemente tenía una luxación de hombro, y en pocos días como nueva. La costurera invita a Celia a que se siente junto a ella. La maestra le dice que le conviene descansar unos días, pero Cata dice que no, acaba de empezar como costurera en la Villa de París. Celia se sorprende, le dice que esa tienda fue de su hermana y que ahora, claro está, su jefa es Ursula. Cata le dice que si, que es súper buena jefa y Celia le dice que no la conoce, y le cuenta todo su oscuro pasado, a lo que la chica flipa, claro está.

Por la tarde, Celia está en casa Silva con Salvador y el bigotillos, uno que trabaja con Blanca, que además es abogado, le están pidiendo consejo sobre qué pueden hacer para que Luis no se lleve a su hijo, y éste les dice que nada de nada. Salvador tiene esperanzas de que el parches cambie de opinión, pero en eso entra Diana y dice que nanai de la china, que ha hablado con él y va a dar al niño en adopción. Porque resulta ser, que Luis lo ha secuestrado. Las hermanas llegan a la conclusión de que la idea original es de Marina y que la única persona que puede hacerla recapacitar es Cristóbal.

Celia está en el Club Social, está colocando unos libros en una mesa, se ve que va a haber un mercadillo benéfico para recolectar dinero para las sufragistas. Llega Bruna y ¡¡¡ay madre la que se nos viene encima!!! Celia le propone a Bruna que compre un libro y ésta le dice que mejor se lo elija ella. Le da uno que, además, es de los favoritos de Velasco, y aquí es cuando se lía.

Bruna: Mira mi niña, no hace falta que sigas fingiendo. Que YO lo SÉ TODO sobre USTED y mi MARIDO.

¡¡A Celia se le queda esta cara!!

Bruna: Lo que no puedo entender, es porqué mi marido no me contó toda la verdad en su momento, yo sabía que ustedes dos eran muy amigos, pero…
Celia: Bruna, no sé qué le habrán contado sobre Federico o sobre mí pero…
Bruna: Que ustedes dos estaban a punto de casarse, ¡comprometidos y todo! ¿O me va a negar eso?
Celia: No, no, eso es cierto.
Bruna: Pues eso explica muchas cosas… está claro que Federico sigue enamorado de usted.
Celia: (respira de alivio) Bruna, Federico NO sigue enamorado de mí porque NUNCA ha estado enamorado de mí.
Bruna: ¿Y entonces?
Celia: Federico accedió a casarse conmigo, sí, pero NO porque yo le quisiera a él ni él me quisiera a mí, no de ese modo.
Bruna: ¿Y qué otra razón puede haber? ¡Que yo sepa, usted no es millonaria!
Celia: Federico quiso protegerme, quiso ayudarme…
Bruna: Mire mi niña, ¡o se explica usted con un poquito más de claridad o todo lo que está diciendo no tiene ningún sentido!
Celia: Está bien. Mire, hace un tiempo… A mí me hacían la vida imposible en mi barrio, incluso en mi trabajo, supongo que Federico ya le habrá contado que incluso llegaron a despedirme… Todo eso fue por mi amistad con Aurora, mi amistad ESPECIAL con AURORA…
Bruna: No sé si estoy entendiendo lo que me quiere decir…
Celia: Creo que lo ha entendido perfectamente, Bruna.
Bruna: Quiere decir que usted y Aurora… ¡Ay Dios mío!
Celia: Lo que Federico quiso hacer conmigo fue protegerme, intentar limpiar mi nombre… pero no era una cuestión de amor, sino, más bien, de amistad.
Bruna: Porque usted… ¿usted NUNCA va a poder AMAR a un HOMBRE?
Celia: No. Menos mal que nos dimos cuenta a tiempo de que ese matrimonio era una idea absurda, y Velasco decidió casarse con… con quien debía, y por amor, que es la única razón que importa para casarse, ¿verdad?
Bruna: ¡Desde luego!

Al final Bruna se va sin el libro y Celia se nos queda con carilla de animal abandonado. Pobrecita mía, después de salir del armario 98476893476 veces, ahora lo tiene que afrontar sola, sin el apoyo y el amor de Aurora. (¡Qué lástima, joé! ¡¡¡Auroraaaaaaaa I miss you!!!)

Más tarde, Celia está rodeada de mujeres, les ha dado unas hojas con información sufragista y espera que les pueda servir. En eso que llega Cata, con su brazo en cabestrillo y una cajita rosa en las manos, Le dice a Celia que es muy buena la idea del mercadillo, pero que ella a lo que iba era a darle ese regalo por lo bien que se ha portado con ella. Le ha regalado un tocado para le pelo, de color lila (que a los tontos espabila) que es el color favorito de Cata (le va que ni pintado, jijijiji). Lo ha hecho ella misma con sus manitas.

A Celia le ha gustado mucho su regalo. ¡Y más el significado! El color violeta significa calma y conocimiento de una misma, pero también fuerza e incluso violencia. Esto hace a Celia sonreír, parece ser que la Cata ha calado bien a nuestra maestra. Ésta se mira en el espejo y le queda genial, lo que provoca que Cata le diga que “es perfecto para ti” y rectifica a usted, a lo que Celia le dice que “para ti” está bien, que por favor la tutee.

Ahora es cuando yo me pregunto, ¿en serio estas dos se van a tutear en menos de una semana y con Aurora tardó la vida? ¿Really? ¿Pero qué INJUSTICIA es ésta? ¿Y esa musiquita esperanzadora de posible amor? ¡¡¡Venga hombre!!! De verdad, que no me está gustando nada cómo se le está poniendo el ojo a la borrica. Que sí que es verdad que está bien que a Celia le metan a alguien para que se distraiga y si echa una canilla al aire, pues bien echada está, ¡pero NUNCA van a poder SUSTITUIR a AURORA ni en su VIDA ni en su CORAZÓN!

Así queda la cosa… ¿¿¿qué os está pareciendo éste posible romance entre Celia y Cata??? ¿¿Sois partidarias o preferís que Celia se quede para vestir santos?? Espero vuestras opiniones.

About The Author

An_Aurelier

Treintañera adoptada en Madrid. Serie y música adicta; amante del cine y la fotografía, y enamorada de #Aurelia (un poquito más de #Aur que de #Elia ?)

Hola bienvenidas a este mundo de cosas lesbicanarias. Si eres lesbiana o bisexual pasa paisana, si eres hetero deberías replantearte las etiquetas o si no no estarías aqui (es broma, es broma, relájate) si eres hetero bienvenida también.

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