Candor superviviente en un Corazón de adulta

Cuando se toma la Vida como una carrera solo porque parece que va la última, sin apreciar que la prueba es consigo misma, que solo ella se pone la interminable multa. Que eligió una existencia en equilibrio en la que no se oculta. Que, aunque lo mire y no siempre se vea, vivir sin máscaras de materialismo, dinero y prepotencia le resulta. Que cuando se tumba en el césped no solo lo escucha, sino que respira con él y hasta lo ausculta. Que no existe dolor inventado capaz de apagarla, que su luz no se sepulta. Que solo por saber Escribir desde el Alma no se las da de culta. Que se le acercan las putadas para asfixiarle los pasos del camino y, con su bolígrafo, las catapulta. Que se enfrenta con elegante rabia ante los obstáculos, les planta cara y la Vida la indulta. Que es capaz de mirar los problemas de frente y, sin temblarle los versos, les insulta.

Así sobrevive el candor en su Corazón de adulta.

 

El sentido de la memoria

Tu olor es tan intenso que me folla los recuerdos…

 

¡Tú, idiota!

¡Tú, idiota! Que te quejas de que la cena está fría y no alcanzas a saborear que lo mejor es tener a alguien con quien cenar.

¡Tú, bobo! Que discutes por una tontería con solución y no aprecias que un abrazo es la mejor reconciliación.

¡Tú, estúpido! Que te comes la cabeza con sospechas sin fundamento en vez de hablar lo que te preocupa cuando estás a tiempo.

¡Tú, amigo cegato! ¿No ves lo afortunado que eres por tener al lado a la persona que quieres?

¡Tú, memo! Que te atrae más el salseo de discutir que la magia de hacerle sonreír.

¡Tú, quietoparao’! Que yo también me he castigado con insultos por aquellos momentos en que no supe disfrutar de lo que me regalaba este mundo.

 

No soy perfecta, tengo una habilidad innata para hacer las cosas al revés.  Pero aprovecho de cometer errores y aprender, esté donde esté.