Miedo en vena

Vuelvo a sentir miedo, creo que no he aprendido la lección del pasado, que aún no me he levantado del suelo y me escuece el batacazo. Temo que mi sinceridad te asuste y convierta en algo tangible tu rechazo. Me paraliza pensar que, si me acerco hasta tus labios, me apartes tan fuerte que tu empujón me tronche la ilusión y, de paso, el espinazo.

Me imagino armándome de valor, revelándote mi Amor, y comienzo a entristecerme si pienso que tu respuesta puede ser tan negativa y directa como el más mortífero de los balazos. Me angustia creer que quizá sí sea correspondida por tus vistazos pero, por haber aguardado demasiado tiempo, se nos haya acabado el plazo. Confieso, incluso, que siento celos infantiles cuando, con su cruel manotazo, me revela que regalas a otros tus besazos y te olvidas de mí, sin importarte que suspire entre espumarajos por uno solo de tus mimos desprovistos de rechazos.

Siento miedo y no sé cómo decirte que ojalá acabe pronto esta cuarentena que satura mis latidos de pena por no poder revelarte lo mucho que mi Arte desea hacerte el Amor con todos mis abrazos.

 

Necesitas ser fuerte

Necesitas ser fuerte. Ahora más que nunca. Por tu familia, tus amigos, tu trabajo, tus letras, tus días pero, sobre todo, por ti misma. Necesitas ser fuerte para sonreír porque nosotros necesitamos tu sonrisa para ser fuertes. Necesitamos de tu vigor para calmarnos el temor de que se nos vaya a llevar antes de tiempo la muerte. Necesitamos tu energía para que nosotros, los que te admiramos y queremos, logremos aguantar el equilibrio sobre el pedestal del Miedo inerte, cuando rememoramos tu risa despreocupada o la ternura de tus lágrimas al conmoverte. Necesitamos tu regocijo para unirlo a nuestra alegría y que sonriamos junto al planeta cuando volvamos a verte.

Puede que tus músculos sean de goma, pero tu Corazón no late en broma. Ahí es donde tu fortaleza interior jamás se desploma. Y si ves que tu ánimo está a punto de entrar en coma, recuerda que tu sonrisa es, para todos y, en especial, para mí, el mejor y más auténtico idioma.

Recuperaremos la normalidad

Esto es para ti, Mujer. Porque sé que también lo estás pasando mal. Porque sé que eres fuerte pero he sentido tu sonrisa temblar. Porque me parece que no haces buenas migas con la soledad. Porque sé que te entristece no poder presentar tu libro en sociedad.

Te regalo este pedacito de mí con la esperanza de que recuerdes que pronto recuperaremos la normalidad. Ojalá te arrope, aunque sea de manera virtual, cuando te sientas perdida en el aislamiento al que se ve sometida nuestra capital.