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Bárbara y Mercedes resumen de clips 34 al 43 – Barcedes

Bárbara y Mercedes resumen de clips 34 al 43 – Barcedes

Mis queridas amazonas, nos reunimos nuevamente aquí, en este espacio virtual, para adorar a nuestro ship Barcedes como cada semana para que el amor de estas dos alimente nuestra alma bollera y le de fuerza para enfrentar el mundo heterosexual de cada día. Así que tomen mi mano y aventúrense conmigo en el resumen de esta semana.

En el resumen anterior nos quedamos en que estas muchachas le dieron al trote y con mucha confianza, porque para ser la primera vez de Mechita la vimos muy confiada ella entregándoselo todo a Barbara que recibía con confianza también todo lo que le daban. Pero como todo tiene su final y nada dura para siempre, las chicas deben volver con sus respectivas familias.

Así que vemos a Merce reunida con su familia en la sala de su casa. Mientras todos beben y conversan sobre el posible resultado del juicio por el asesinato de Elvira, Merce no presta mucha atención y está sumergida en su mundo (¿qué será lo que está pensando? ¿O recordando? No se me ocurre nada) Pero Augusta, tan mala copa y mala onda como siempre, no le da respiro a Merce y comienza a comentar, delante de todos, lo nerviosa que se puso Merce cuando llegaron junto a la doméstica por la tarde y que no le quiso mostrar su habitación y comienza a especular sobre si Merce tenía a alguien en su habitación y por eso sus nervios. Esto propicia un bullying contra Merce de parte de Augusta y de los hermanos Moller, sólo diré que agradezcan que yo no estaba presente en esa casa, que si estaba, la que le armaba a esos abusivos, a mi Mechita no me la tocan. Merce hace lo único que puede hacer, salir muy dolida de la sala e irse a su habitación, pero menos mal que siempre hay gente buena onda que no le gusta que se metan con los buenitos y vemos como la supertía Elvira y nuestra bollefriendly Elsa salen en defensa de Merce y les meten semejante aclarada a estos que se les acaban las risas. Ya les digo que Elvira y Elsa se están ganando mi corazón a pulso. Aquí quiero destacar la frase que Elsa dirige a los neardentales de los hermanos de Merce:

No porque sea mujer no la van a respetar.

¡Ovación de dos minutos de pie! ¡Que Elsita se acaba de matar a dos machirulos!

Agusta encuentra el anillo

Por supuesto Elsa sale detrás de Merce para darle apoyo moral, y como era de esperarse luego de las palabras de Elsa la sala se queda en silencio, típico de los abusadores. Vemos luego a Elsa y Merce conversar. Merce le dice lo cansada que está que se metan con ella y Elsa como es tan buena como el pan con mantequilla le da todo su apoyo, y le pide que le prometa que nunca se va a casar obligada ni con alguien que ella no quiera. Este compartir de amigas se ve interrumpida porque “mala copa” Augusta se aparece con una botella de ron y una invitación a beber porque en sus palabras “hace mucho no conversan y están juntas” y de paso para que a Merce se le pase el enojo.

El comportamiento de Augusta es bastante extraño, creo que no sólo es mala copa, creo que la chica tiene polvo hasta la cabeza y no de hornear. Mientras sigo pensando en lo mal que me cae Augusta descubrimos que al parecer el alcohol y las drogas dan buena vista, porque no sé ni cómo Augusta logra ver en el piso junto a la cama de Merce una alianza de matrimonio, ella recoge muy rápido la alianza y tan mala onda como es decide averiguar de quién es sin dar oportunidad a que Merce reaccione y pueda evitarlo. ¿No sé si logran escucharlo?, es el silencio absoluto porque mi corazón y el de Merce se acaban de detener porque obviamente sabemos de quién es esa alianza. Como para que no queden dudas Augusta lee el nombre inscrito en la alianza y efectivamente, es la alianza de Barb. Mucho descuido el de Barbara, pero lo cierto es que las niñas andaban muy distraídas en lo suyo como para estar recordando que estaban casadas y llevaban alianzas y esas cosas frívolas.

Si con todo no teníamos suficiente, vemos a la pobre Barb junto con Bigotes en su casa, para hacer más específicas, en su dormitorio en su cama, teniendo la típica conversación de esposos. No lo mencionaría si no fuera porque Bigotes le preguntó a Barb cómo había estado su día y qué había estado haciendo por la tarde. Y Barbara muy suelta de huesos le dice que estuvo trabajando. Me detengo un momento aquí porque yo no sé cómo sea el trabajo en Chile, ¡pero yo no he tenido un día de trabajo como ese nunca! O tal vez así es el trabajo de las maestras en Chile, por lo que sólo diré que me equivoqué de profesión. Volviendo a la conversación entre Barb y Bigotes, que inicialmente parecía intranscendente, se pone tensa cuando tocan temas un poco picantes:

Barbara hablando con Nicanor

Bigotes: Sobre eso, estaba pensando que tal vez podríamos invitar a Mercedes a comer, por todo lo que ha hecho.
Barbara: Claro, buena idea (¡con cara de pánico!)
Bigotes: Estoy tan orgulloso de ti Bárbara, tanto.
Barbara: ¿Qué vas a hacer? (Mientras Bigotes saca un caja pequeña de su mesa de noche)
Bigotes: Bárbara Román, esto es una pequeña muestra de todo lo que yo te amo.
Barbara: Nicanor (con voz de culpabilidad y mucho cargo de consciencia)
Bigotes: Qué no lo vas a abrir?
Barbara: Sí claro, pero no era necesario (entiéndase el “no era necesario” como un “no era necesario que me regales nada porque acabo de serte infiel, y no merezco un premio, con lo que tuve en la tarde es suficiente”)
Bigotes: Además esto es para, no sé, para decirte que, siento mucho todo el trabajo que tengo, todo el tiempo que te he dejado sola, las noches en vela. Amor quiero que sepas que tú eres lo único bello que tengo a mi lado. Eres el amor de mi vida. Y lo estuve pensando y creo que llegó el momento.
Barbara: ¿El momento de qué? (Con cara de preocupación extrema)
Bigotes: De que tengamos un hijo.

Ni para contarles la cara de Barb, la misma que pone una adolescente que se entera que está embarazada, así de mal.

En esta parte no he podido evitar sentir un poco de pena por Bigotes, al fin y al cabo es un hombre enamorado y muy despistado, pero al fin y al cabo está siendo engañado y eso no es bueno, pero el mundo es cruel Bigotes, lo siento por ti, cuanto más pronto te des cuenta que perdiste mucho mejor para todas, consejo de amiga.

Volviendo a lo nuestro, retomamos la pesadilla de Merce tratando de explicar cómo llegó la alianza de Barb a su habitación (si claro no se acuerda seguro!), pero como esta chica tiene la mente muy ágil, se hace la despistada y dice que no sabe, pero que se lo va a guardar para que no se pierda, y añade, como para apaciguar las cosas, que tal vez a Barb se le cayó la alianza cuando se cambiaba luego de estar en la piscina (Sí, ¡claro!)

A Augusta parece satisfacerle la explicación o está más preocupada por seguir bebiendo y fumando, benditos sean los vicios.

Volviendo al drama de Barb y Bigotes, el pobre Bigotes se da cuenta de la cara de desconcierto de Barb ante la propuesta de tener hijos y le pregunta si quiere tener familia, Barb esquiva el tema como puede, diciendo lo trabajoso que es tener un hijo y lo demandante que son los trabajos de ambos, Bigotes contra ataca diciendo que después del juicio las cosas se iba a calmar y la carga de trabajo va a disminuir y que el objetivo de mudarse a un pueblo chico era que tuvieran una vida tranquila y tener hijos, Barb vuelve a defenderse diciendo que su estadía en Villa Ruiseñor no ha sido lo que esperaban y que planificar un hijo en esas circunstancias sería irresponsable, al pobre Bigotes no le queda más que hacer puchero y conformarse con la promesa de en un futuro (inexistente) tengan un hijo (o sea el padrino del hijo de Barb y Merce, lo que suceda primero).

Cuando pensábamos que la crisis había pasado, Bigotes se da cuenta que Barb no tiene que alianza y muy molesto le pregunta dónde está su alianza. Barb, que también piensa muy rápido explica, muy tranquila por cierto, que lo olvidó en la casa de lo Moller, que lo dejó sobre un mueble porque el anillo le queda un poco grande y se lo sacó porque no quería que se pierda en la piscina. Por la cara que puso Bigotes sabemos que no le hizo nada de gracia que su esposa esté andando por ahí sin alianza y otro que le parece un poco sospechosa toda esa situación, ¡pobre Bigotes! Para tranquilizarlo, Barb le dice que va a llamar a Merce para decirle que le lleve su anillo mañana a la escuela.

Durante su tarde de pasión, Barb puso algo de música, y ya que cuando una está enamorada quiere recordarlo todo, vemos a Merce buscando en la tienda de discos la canción que sonaba cuando le estaban dando al trote, quien no la entiende es porque no ha estado enamorada.

Mercedes oliendo la almohada

Luego vemos a Merce ya en su habitación, en pijamas, colocando el disco en la tornamesa y poniendo la que al parecer es la canción oficial de Barcedes y recordando todos los momentos y las caricias, es ahí que toma una de sus almohadas y… (sí pues yo pensé que la cosa se iba a ponerse seria, y ya estaba pensando que la serie era de verdad muy comprometida con la sexualidad femenina, pero me di con la sorpresa, al igual que la mayoría de Uds. que pensaron lo mismo que yo, que simplemente somos unas enfermas), pues se acerca la almohada para sentir el olor de Barb y seguir recordando su primera vez (insisto, ¡son unas enfermas!).

Barbara y Mercedes a punto de besarse

Y como algunas veces los sueños se hacen realidad Barb se aparece en casa de Merce según dice para darle una flor que se encontró en el camino (no sabe si está desnuda o lleva un solo vestido – lo siento no pude evitarlo) y para desearle buenas noches y de paso matar de amor a Merce que se nos derrite como chocolate en el bolsillo. Están las dos ahí acariciándose, riéndose y amándose, pero como no son horas de estar en casa ajena, Barb dice que tiene que irse, pero Merce sabe que sólo el loco pide poco, así que le pide que se quede un rato más. Y pues la cosa comenzó a escalar y que besito por aquí y besito por acá y se nos aparece el diablo en forma de Ernesto Moller y se nos acaba el cuento.

Cuando yo ya estaba abriendo la puerta para salir de la escena junto con Barb, a Merce se le ocurre que es buena oportunidad para aclararle a su padre que no le parece buena idea eso de pedirle a su mujer que le ayude a conseguirle marido (lo de “su mujer” lo puse yo, pero se entiende la idea).

Ernesto, por supuesto le pone de cara de traición a Barb quién a su vez pone cara de yo no fui, sorry suegro. Pero Ernesto muy atento a la jugada, le pone un alto a Merce porque no le gusta el tono en el que le está hablando, Mercedes retrocede un poco y Barbara se dice a sí misma que hay que escoger las batallas y esta no es para ella así que mejor aquí estuvo que aquí quedo y planta retirada, pero Merce no la deja porque necesita el apoyo, así que a Barb no le queda otra que asumir el primer pleito familiar con los Moller.

Merce contra ataca y le pide a su padre que repita delante de ella lo que le dijo a Barb en su oficina, y es ahí donde descubrimos de quién heredo la capacidad de mentir tan bien y tan rápido Merce, porque Ernesto niega con cara de palo y sin inmutarse que le hubiese pedido alguna vez ayuda a Barb para encontrarle marido (y este mintió tan bien que hasta me puso en duda y eso que yo escribí el resumen anterior) y para terminar su magistral actuación, Ernesto le pide a Barb que se vaya de su casa, lo que en argento sería un “tomátelas”. Merce trata de salir en defensa de Barb, pero Ernesto se planta cual gallo y le dice que el que cacarea ahí es él y que no va a permitir que nadie le venga a levantar calumnias ni decir mentiras en su casa (qué sin vergüenza este señor). Así que a Barb no le queda otra que despedirse e irse para su casa.

Después de todo esto, Merce se queda llorando de rabia, lo que inicia una discusión entre ella y su padre:

Ernesto: La amistad con esta fulana mira cómo te pone Mercedes. ¡Hey! Te estoy hablando mírame! Mírate cómo te pone, insolente, agresiva. Mi princesa, la niña que yo crié. Tú no eres así Meche.
Mercedes: ¿Qué sabe Ud. Cómo soy yo, papá? ¿Alguna vez me ha preguntado cómo estoy? ¿Qué siento? ¿Qué quiero? Por su puesto que no, papá. Ni ahora, ni cuando era chica. Porque Ud. Estaba tan preocupado de llevar a mis hermanos a las casas de guifas (entiéndase al prostíbulo o puterío).
Ernesto: (Haciendo el amague de darle un golpe a Merce) No te atrevas a hablarme en ese tono, mocosa.
Mercedes: Pégueme, pégueme. ¿Qué lo diferenciaría de Armando Quiroga (el asesino de su esposa) si lo hiciera papá?
Ernesto: Yo no quiero discutir contigo Meche.
Mercedes: Entonces deje de andarme buscando pretendientes porque no los necesito.
Ernesto: Lo hago porque te quiero, hija. ¿Cómo no entiendes eso? No quiero verte sola. Mira a la Augusta, a la María Elsa.
Mercedes: ¿Esos son sus ejemplos de matrimonios papá? Antes preferiría morirme soltera, papá.
Ernesto: Eres la única de todas tus compañeras que sigue soltera. ¿Cómo mierda no te preocupas por ti?, ¿por tu futuro? Por dios.
Mercedes: ¿Y qué crees que estoy haciendo papá? Me estoy preocupando por mí, por mi futuro, por mi carrera, por lo que quiero ser en la vida. Pero para Ud. Son puras huevadas. Porque que yo sea Directora de un colegio, qué sea una mujer que me pueda mantener sola, papá, para Ud. ¡Eso es una estupidez! Ud. ¿Cree que… Ud. alguna vez me ha felicitado de corazón, papá? ¿Usted de verdad cree que un hombre va a poder hacerme feliz?
Ernesto: Un hombre te daría estabilidad, Meche. Una familia.
Mercedes: ¿Pero quién le dijo que yo quería una familia y estabilidad papá? Por favor.
Ernesto: Ahora tal vez no, porque todavía eres joven. Pero el día de mañana yo no voy a estar Meche y vas a estar sola, vieja, enferma, y te vas a acordar de mí. Lamentablemente te vas a arrepentir.
Mercedes: Míreme a los ojos caballero y escúcheme bien, porque esto no se lo voy a volver a repetir. Aquí, le juro mirándole a la cara y por la memoria de mi mamá, así pasen cien años, ¡yo JAMÁS ME VOY A CASAR CON UN HOMBRE papá!

Sólo puedo decir: ¡OMG! ¡La que le soltó Merce a Ernesto! ¡OMG! Todo lo que le dijo. Yo me quedé en silencio después de esto, sobre todo por miedo a que me escuché Merce y me suelte todo el libro también a mí. Que cuando esta niña la arma, la arma en serio, que te da para comer y para llevar y repartir para todo el que quiera. ¡Que alguien llame a emergencias que acaban de matar a Ernesto!

Después de todo este lío, ya por la mañana, las chicas están trabajando y lidiando con Sofía qué está actuando como una sociópata empoderada por el secretito que le tiene a Barb y Merce, ¡chiquita del diablo esta! Cómo anda en plan sabotaje contra ambas, Merce le ordena que vaya para la dirección, pero la niña rebelde decide que es mejor mandarse a mudar fuera del colegio. Cuando la niña se encontraba en plena huida, es interceptada por Elsa (Sofía y Elsa son hermanas) quién le cuestiona qué hace fuera del colegio y por qué ahora tiene la costumbre de escaparse, es ahí que Sofía le suelta la sopa a Elsa y le cuenta el secretito de Merce y Barb y si el radar bollero de Elsa estaba pitando a mil antes, ahora tiene sirenas, alarmas, luces de neón, hija que tiene más luces que Las Vegas. Sofía le cuenta con lujo de detalles lo que vio y escuchó en la oficina de Merce y de cómo la chantajeó para que le cambie la nota en el examen. Pero calma, porque buena onda como es Elsa y muy bollefriendly le ordena a Sofía que se calle y no le diga nada a nadie, y Sofía promete no hacerlo, así que podemos respirar en paz.

Pasamos a la casa de los Moller, donde la cosa sigue tensa entre Ernesto y Merce quien le está haciendo la ley del hielo a su padre por la discusión del día anterior. Esto lo nota Elvira que estaba cenando junto a Ernesto, y le pregunta qué es lo que pasa entre él y Merce. Ernesto le cuenta todo el lío y que habló con Barb para que lo ayude a buscarle marido a Merce. Todo esto ocurre mientras Merce escucha desde la otra habitación. Esta escena para intrascendente hasta que Elvira suelta la pregunta que todas en el fondo queríamos hacer, pero no queríamos que se haga:

Ernesto, mira, no sé cómo preguntarte esto, pero, ¿tú qué estás pensando? ¿Tú estás pensando que a tu hija le gusta la tal Bárbara? ¿Qué tienen un romance?

¿Escucharon eso? ¿El silencio? Pues sí, nuevamente mi corazón y el de Merce se detuvieron y ambas dejamos de respirar antes de escuchar la respuesta de Ernesto:

¿Cómo se te ocurre? ¿Cómo se te ocurre que voy a pensar una cosa así? No pongas palabras en mi boca, Elvira. Jamás pensaría una cosa así de mi niña. Tendría que estar muy enfermo de la cabeza. Ser un degenerado para imaginarme una barbaridad semejante.

Por una parte sentí alivio, pero por otra esto es bastante preocupante, porque cada vez se confirma más que Ernesto no va a ver con muy buenos ojos esta relación, así que en el horizonte vemos tormenta señoras.

Cuando ya pensábamos que son suficientes crisis para un solo resumen, se aparece en la residencia Moller, Elsa, y no es nada difícil suponer a quien busca y para qué, así que tenemos otra crisis más.

Elsa hablando con Mercedes

Elsa inicia su conversación con Merce preguntándole si le pasa algo, pues claro Merce trae una cara de tristeza increíble. Merce hace de tripas corazón y miente con todos los dientes y le contesta que está así por el trabajo, pero al final le termina contando todo el rollo con su papá. Pero con la nueva información que tiene Elsa, ya le cayeron todas las piezas del rompecabezas y cuando ve la cara de Merce le dice “claro, y tú no te quieres casar” (pero claro, se lee entre líneas que en realidad dice “claro, y tú no te quieres casar con un hombre si no con Barb). Merce le dice que ella tiene otros planes para su vida y tan buena como es Elsa le dice que está todo bien y que ella va a ser la mejor maestra de la región, de verdad que estoy comenzando a querer a esta chica.

Pero lo cierto es que la presencia de Elsa es para conversar sobre el asunto que le comentó Sofía, así que Elsa le dice que confíe en ella y que si ella quiere le puede contar cualquier cosa que ella quiera. Elsa continúa y le dice que la quiere mucho e inician la siguiente conversación:

Elsa: Sabías que yo te quiero muchísimo. Nos conocemos desde los cuatro años. Amiga vine hasta acá para hacerte una pregunta y me gustaría que me contestaras con la verdad.
Mercedes: ¿Qué quieres saber?
Elsa: Quiero saber qué tipo de relación tienes tú con la esposa del comisario, con Bárbara.
Mercedes: No entiendo por qué me preguntas eso, Elsa.
Elsa: Mechita no tengas miedo, por favor. Solamente quiero saber qué pasa entre tú y Bárbara.
Mercedes: ¿Entre yo y Bárbara qué? Yo no sé qué estás pensando tú Elsa pero…
Elsa: No me mientas. Por favor no me mientas.
Mercedes: ¿Mentirte yo? ¿A ti? Mira. ¿Quién te crees tú para venir a mi casa para tratarme de mentirosa Elsa?
Elsa: Solamente te quiero escuchar, Mechita. Escuché un rumor.
Mercedes: Ah, ¿escuchaste un rumor? Y como no tienes nada más que hacer, entonces viniste a mi casa para interrogarme.
Elsa: Porque el rumor viene de una buena fuente, Meche. Me lo contó mi hermana Sofía. Estaban en la oficina, diciéndose cosas románticas, y que se tomaron de las manos.
Mercedes: Por dios, Elsa. Tu hermana no puede ser tan embustera.
Elsa: Bueno, Sofía está convencida de lo que vio, Mechita. Incluso me contó después fue a hablar contigo y que te había chantajeado. Mercedes: ¿Vas a seguir tratándome de mentirosa?
Elsa: No te quiero tratar de mentirosa, yo solamente te digo que si lo que vio Sofía entre tú y Bárbara es verdad.
Mercedes: ¿Entre yo y Bárbara qué? Entre yo y Bárbara no pasa nada, sólo somos amigas. ¿Eso es lo que te molesta verdad? Que yo por primera vez en mi vida tengo una amiga de verdad.
Elsa: Mechita.
Mercedes: Te voy a pedir por favor que salgas de mi habitación.
Elsa: Te juro que no te quise ofender.
Mercedes: Pero lo hiciste. Buenas noches.
Elsa: Buenas noches.

Pues más pudo el miedo de Merce que el cariño de Elsa. Pero tiempo al tiempo, ya podrá Merce superar su miedo y hablar con Elsa sobre su relación con Barb.

Barbara discutiendo con Nicanor

Luego de un día cargado de drama, amanece un nuevo día en Villa Ruiseñor, pero la situación no es mejor para las chicas, quienes enfrentan cada una por su lado a sus respectivas familias. Es ahora Barb quién tiene que lidiar con un marido resentido porque no quiere tener hijos con él y le prohíbe ir a la fiesta en la piscina a la que le invitó Merce. Maldito patriarcado! Cuando ya parecía que se le acababa el plan a Barb, encuentran a una persona asesinada por las vías del tren, así que Bigotes se tiene que ir a trabajar y Barb se puede ir a la pool party, todos ganan! Bueno todos menos el muertito, pobre.

Mientras Barb está sacándose a Bigotes de encima, vemos que los Moller ya están en plena fiesta en la piscina. Merce ha preparado un ponche y cuando se disponía a traerlo es interceptada por Elsa que le pregunta si invitó a Barbara, Mercedes se incomoda muchísimo con la pregunta, pero Elsita siempre de buena onda, le dice a Merce que no se incomode que sólo lo pregunta por saber. Merce sigue un poco resentida y a la defensiva con Elsa, quien toda lindis como es, le dice que lo que le preguntó ayer es porque la quiere y la quiere un montón. Elsa toma mi corazón y has con él lo que quieras.

Cuando pensábamos que esta iba a ser el inicio de una conversación incomoda entre estas dos, llega Barb a la fiesta y salva a Merce del mal rato.

Merce trata de disimular su alegría, pero la sonrisa que tiene cuando ve a Barb es de oreja a oreja. Todos los Moller y compañía se juntan alrededor de Barb para darle la bienvenida, la mayoría de buena onda pero como siempre Augusta y Ernesto ponen cara larga cuando la ven y le hablan de muy mala onda. Augusta la saluda de mala gana y Ernesto le dice que ni que se acostumbre mucho al pueblo porque por cómo viene trabajando su marido, no le augura mucho futuro como Comisario. A mí tampoco me cae muy bien Bigotes, pero ese comentario de Ernesto me dolió hasta a mí.

Ya dentro de la casa, Merce no sabe qué decir para disculparse con Barb por todo el mal trato que ha recibido de su padre, pero para Barb no hay nada que importe más que estar al lado de Merce, aunque para eso tenga que aguantar a todos los Moller juntos. Si bien estamos acostumbradas a que Barb sea la que lleva la batuta en la relación entre estas dos, es Merce quien últimamente anda pisando y muy fuerte, como por ejemplo ya suelta frases como estas:

Mechita y Barbara

Mercedes: ¿Qué tienes tú que ver con el trabajo de Nicanor?, ¡por dios!
Barbara: Bueno, es que soy su esposa. Y para los hombres de ahora una esposa es como una propiedad.
Mercedes: Bueno, eso es absurdo, es absurdo. Además que si fueras de alguien, serías única y exclusivamente mía.

Qué frasezota se sacó Mercedes de dios sabe dónde! Ya pues si alguien te suelta esto, una está en la obligación de dar por lo menos un beso, pero con todos tan cerca, es mejor ser prudente y controlarse un poquito, porque se nos muere el niño antes de nacer. Pero como Barb no es de quedarse con las ganas y es de esas que aman el peligro, zuácate le planta su besote a Merce que se lo ha ganado a pulso. Cuando estaban entre risitas y frasecitas tipo “ay que me gusta que te molestes, que se te ve muy linda”, escuchamos que se acerca alguien y Merce pasa de las risitas a dar un salto cual gato para separarse de Barb. ¡Ay! Que estas escenas me hacen envejecer del susto que me meto, si hasta sudo frío con estas escenas.

Menos mal que es Carlos, y si bien toda la situación le parece extraña, no presta mucha atención; es que este chico no distinguiría a una bollera así la tuviera al frente disfrazada de unicornio con la bandera y un cartel.

Siguiendo con las chicas, Merce le cuenta a Barb sobre su conversación con Elsa. Barb como siempre trata de ponerle paños fríos al tema, diciendo que no hay problema que nadie va a sospechar que entre ellas haya algo más que amistad. Toda esta situación tiene muy preocupada a Merce quien dice no saber mentir (a pesar de que no es que haga mucho esfuerzo cuando le toca hacerlo) pero que mentirá el tiempo que sea necesario y lo hará sólo por Barb, ¡ooohhhhhh unidas en el crimen!

En la siguiente escena vemos eso que comentaba Merce, lo de no saber mentir, porque ni bien ve que Elsa está en su habitación llorando, asume que es por la conversación que tuvieron ayer y le suelta toda la sopa, que sí que le cuenta todo. Le dice que le mintió, que la decepcionó y entra en un llanto inconsolable, Elsa por su lado, le dice que lo único que quiere es que confíe en ella. Así que Merce dice lo que todas ya sabemos pero que queremos escuchar:

Elsa espabilando a Mechita

Mercedes: ¡La amo! La amo con el alma. La Bárbara es la persona con la que quiero estar el resto de mi vida.

Voy a hacer un alto, porque esta escena me ha gustado mucho. Primero porque grafica de muy buena forma el miedo, el pavor que sientes al salir del closet ante alguien que quieres y de quien no quieres sentir rechazo, pero también grafica lo difícil que debe resultar para la otra persona tener esa mezcla de sentimientos, de querer proteger y sostener, pero a la vez, no tener idea de que decir o qué hacer con toda esa nueva información. Una escena excelente y bien realizada.

Elsa se manda un discurso de aquellos, resumirlo resulta imposible, pero hay una parte que me ha encantado y quiero compartirla con Uds.:

Elsita: El amor es o no es, existe o no existe. El amor llega y uno tiene que tener la valentía, la fortaleza y el coraje de dejarlo entrar. Mechita, ¿vas a renunciar a la única persona que has amado en toda tu vida sólo por lo que dicen los demás? ¡Pórtate como una mujer! ¡Los demás ya tienen hecha su vida, te toca a ti al fin recorrer tu camino y ser feliz! Te conozco hace y es primera vez que te veo así: ¡Feliz! Y eso me hace muy feliz a mí. Yo no voy a dejar que renuncies a tu amor por Bárbara, Mechita. Tú tienes que luchar y voy a luchar contigo, no te voy a dejar sola, no voy a dejar nunca que hablen mal de ti. Yo te amo amiga. Te amo, admiro tu valentía. No estás sola. Ya deja de llorar, tienes una razón hermosa para sonreír.

¿Qué podemos decir después de esto? Sinceramente nada! Elsa lo dijo todo y en la forma en la que todos queríamos oírlo. Elsa es la amiga que todas quisiéramos tener. ¡Elsa te amamos!

Después de esto Elsa dejó la valla muy alta para cualquier otro personaje, así que a sabiendas de esto los escritores deciden que es mejor dar un salto de 6 meses en la historia. Pero no les funcionará que esto lo recordaremos siempre.

Barbara y Mercedes en la cama

Así que lo siguiente que vemos es a Barb colarse a un matrimonio que se celebraba en la casa de los Moller para poder ver a Merce. Mercedes como es obvio la recibe de muy buen humor y ambas se deshacen en halagos sobre lo bien que se ven. Besitos por aquí y por allá, estas chicas no aprenden nada y siguen besándose en la habitación de Merce con todo el mundo en la planta baja. Todo estaba muy meloso como nos gusta hasta que nuevamente alguien interrumpe la escena, las chicas escuchan que alguien abre la puerta y esto acaba con todo el momento. Merce decide investigar qué fue de ese ruido y se topa con su Sr. Padre comiéndole, literal, la boca a Elvira (la hermana de su esposa muerta), así que se arma la de santa canuta y Merce le pone el grito en el cielo al par de adolescentes estos. Bueno un padre educa con el ejemplo, luego que no vaya quejándose cuando encuentre a Merce comiéndole la boca a Barb, yo solo digo.

El festejo sigue y todo parece ir bien hasta que la hermana loca de Elsa empuja desde un balcón del segundo piso a una invitada y el festejo y la buena onda de todo se acaba, punto a parte en esto, pero en serio que esta novela tiene todo: sexo, sangre, traiciones, lujuria, envidia, racismo, machismo, injusticia, malos malotes, buenos buenotes, ¡que le faltan los dragones y el fuego valirio y esto ya es juego de tronos!

Volviendo a lo nuestro y aún con el trauma de ver caer de panza a una embarazada, las chicas están tratando de procesar lo que acaba de suceder y están conversando con Elsa. Nadie se explica qué le pudo suceder a la hermana loca, pero lo cierto es que Elsa no quiere hablar más del tema, así que decide hay cosas más bonitas de qué hablar y les suelta a las chicas un pregunta que trae segundas intenciones:

¿Y ustedes cómo están?

Barbara y Mercedes con Elsa

Barb no entiende por dónde va Elsa, pero quien entiende la jugada al instante es Merce quién dice que se le había olvidado contarle a Barb qué Elsa ya sabe de la historia entre las dos. Pues yo no sé quién escribió esto, pero es la cosa más incoherente del mundo. ¿Sales del armario con tu amiga de la infancia y le confirmas que tienes algo nada santo con la mujer del Comisario y se te olvida comentárselo a tu novia? Pero bueno no nos vamos a hacer problemas porque la historia va bien y nos han matado a nadie y no queremos que los escritores se lo tomen a mal y nos maten a alguna, así que con calma señores escritores que la crítica es constructiva.

Volviendo al tema, Merce le dice a Barb que Elsa lo sabe todo y Barb se sorprende un poco, casi nada y le agradece a Elsa por el apoyo, pero Elsa le responde:

Gracias a ti por hacer feliz a mi amiga Mechita.

Si Elsa tiene un lugar en mi corazón y nadie la va a sacar de ahí nunca. Pero Barb que no se quiere quedar atrás le responde:

La verdad es que, es Mercedes quien me hace muy feliz.

Elsa contra ataca diciendo:

Bueno chiquillas, yo las felicito de todo corazón, son muy valientes. Y lo que quieran, cuando quieran, cuenten conmigo de verdad.

Después de esto, ganó y de lejos Elsa. Si entregásemos bollopremios, sin duda el premio bollofriendly de este año sería para Elsa por voto unánime.

Pero como nadie vive del amor, las chicas al igual que cualquiera de nosotras, tienen que trabajar, así que las vemos en el Colegio poco antes de dictar clases conversando sobre lo acontecido en el matrimonio. Si bien es muy bueno que tu novia sea tu jefa, tampoco hay que abusar, así que Barb se va a clases y Merce se queda a hacer lo suyo. Todo iba bien en la clases hasta que Barb ve que Sofía, la extorsionadora hermana de Elsa, anda en lo suyo conversando y pasándose notas con su amiga. Barb que no es de aguantar mucho relajo les quita la nota y parece que nada bueno dice. Ya luego nos enteramos que Sofía está pololeando (en amores) con un tal Richie. Esto genera una discusión entre Barb y Sofía que termina en lo siguiente:

Barbara: No se ponga así, yo la quiero ayudar.
Sofía: Yo no le he pedido ninguna ayuda, Señorita Román.
Barbara: Sabe su mamá que Ud. estás pololeando?
Sofía: Y dígame una cosa, ¿sabe su marido que Ud. Es AMANTE de la Meche?

Que esta niña no se ando con rodeos. ¡Que he tenido un mini infarto cuando dijo eso! Y por la cara de Barb ella también.

Y pues los escritores, ya tienen bueno con este susto y dicen para qué vamos a meterle más estrés y más drama a toda nuestra fanaticada que mejor hacemos que las cosas se calmen y evolucionen, así que mejor hacer un salto temporal en la historia y ¡zas! La historia hace un salto de 15 meses.

Lo primero que vemos después de este salto es a todos celebrando el inicio del año 1960 y todos con un cambio a un look más sesentas. Pero habrá cambiado el look pero el drama sigue, pues resulta que ya se destapó la relación nada santa entre Elsita y el padre Reynaldo. Todo esto ocasiona un tiroteo entre los hombres del padre de Elsa y el cura que termina con Elsa herida de muerte.

Así que el final de la primera temporada nos deja con la sensación de que o nos matan a las bolleras o a las bollefriendly, pero que los personajes favoritos de la comunidad queer sufren y mucho. Aún no sabemos si Elsa vive o muere, ya lo veremos en la siguiente temporada, pero lo cierto es que vamos a tener que esperar para averiguarlo.

Y terminamos este resumen con todos acongojados por el futuro de Elsa y a nuestras chicas acompañándose la una a la otra ante la posible pérdida de su única amiga y confidente.

Espero que hayan disfrutado de este resumen tanto como yo disfrute de hacerlo. ¡Hasta la próxima, amazonas!

Sobre el Autor

Martha

Amante de los perros, siempre con alguna opinión que compartir, es necesario tenerme paciencia pues me gustar reír y casi siempre será a costa tuya. Si me escribes te responderé, si me invitas unas cervezas recibirás tu respuesta mucho más pronto. Sueño que al morir el paraíso sea en Themyscira y vivir hasta la eternidad rodeada de amazonas persiguiendo a Wonder Woman. Tengo fe en la humanidad, creo que hay gente buena, simplemente es cuestión de confiar.

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