La semana pasada no pasó nada de nada entre Isabel y Cristina en Tierra de Lobos. Por eso no hubo resumen de episodio. No sé como pero conseguimos sobrevivir a la abstinencia de Crisabel esa semana y ahora sí ya estoy lista para contarles lo que ha pasado en el nuevo episodio. Hay una sorpresita que no sé yo si les va a gustar…

Empezamos el episodio con Isabel y Ruiz en la cama. El Teniente quiere acción e intenta buscar a Isabel, pero la Lobo utiliza el método de «estoy dormida y no oigo nada» para esquivarlo. Él se da la vuelta e intenta dormir y ella abre los ojos con cara de «uff me salvé de esta». La cosa es ¿cuanto más le funcionará la estrategia?

De repente y a la malagueña aparece la mano de Cristina acariciando el brazo de Ruiz y todas sufrimos. Sobre todo cuando la mujer le dice: «Yo puedo ponerte atención» y se lanza al ataque. Estábamos por arrancarnos los pelos pero justo en ese momento el Teniente se despierta y todas respiramos. Y que la que esté libre de culpa aviente la primera piedra señora, porque estoy segura de que más de una ha soñado con Cristina, así que tampoco lo vamos a lapidar por esto.

Por la mañana, Ruiz se despierta para descubrir que Isabel ya se está vistiendo y lista para salir. Él le pregunta a donde va y ella responde: «Me gusta montar por la mañana», lo que no especificó es qué es lo que le gusta montar. Vale, vale me ví muy soez pero no pude evitarlo.

Él está desesperado porque Isabel no le da ni la hora y se nefastea. Le dice que él no pensaba que el matrimonio fuera así y ella le responde que ella tampoco sabía que él fuera así.

Ruiz: Isabel, ¿algún día me vas a decir? Hay otro hombre ¿verdad?
Isabel: No.

De mentirosa no podemos tacharla esta vez señoras, está claro que otro hombre no hay. El caso es que Isabel se pira en busca de Cristina sin contar con que el Teniente va detrás de ella cual sombra y la ve entrar en su casa.

Más adelante vemos que Isabel y Cristina le han dado vuela a la hilacha. Bueno lo intuimos porque vemos a Isabel terminando de abotonarse la blusa y a Cristina en plan diosa en la cama. Igual no nos da tiempo a disfrutarlas porque la lobo se pira al segundo.

En cuanto Isabel se marcha, Ruiz le toca en la puerta a Cristina y le pregunta qué demonios andaba haciendo su esposa ahí. Ella le intenta cerrar la puerta pero él se mete sin permiso y no le queda otra que hablar con él.

Cristina afortunadamente es de mentira fácil, así que de inmediato se inventa una para salir del paso.

Cristina: Ha venido preguntando. Sabe que tú y yo nos acostamos.
Ruiz: ¿Cómo lo sabe?
Cristina: Me vio salir.
Ruiz: ¿Y usted qué le ha dicho?
Cristina: Nada, ¿qué podría decirle? Que no ha vuelto a pasar.
Ruiz: Y no volverá a pasar más.

El hombre se marcha muy afectado y Cristina suspira porque su mentira ha pegado con chicle. Encima de haberse quitado las sospechas de encima ha dejado al teniente ahí sintiéndose super culpable.

A la hora de la comida, Ruiz le confiesa a Isabel que la ha seguido y la deja traumatizada hasta que le añade un discúlpame. El hombre le dice que efectivamente le fue infiel. Ella se enfada más que todo porque se pone a pensar que estuvo de nuevo con Cristina y le pregunta si se ha vuelto a acostar con ella. El teniente responde que no y jura por el osito bimbo que jamás lo volverá a hacer.

Isabel con eso se queda tranquila y pasa un kilo de nuevo, así que él se trauma y le dice que quiere que su matrimonio le importe. Que él no tendría que buscarse a una «fulana» si ella no le rechazara. Isabel se indigna por la mención a Cristina y le dice que jamás se la vuelva a mencionar (AWWWWWW) y él pide perdón y le dice que todos los hombres engañan a sus mujeres pero que él no quiere ser así, y entonces a ella le entra la culpabilidad.

La verdad es que el hombre me da un poco de pena por aquello de que tampoco tiene la culpa. Él no se entera de nada. Eso sí, pierde los nervios con gran facilidad eh. Eso de que de manotazos y empujones a la primera de cambios me pone de los nervios.

De nuevo en la casita del amor, Cristina intenta tranquilizar a Isabel que está nerviosa por el rollo de que Ruiz la siguió. Le dice que el Teniente se tragó la mentira totalmente y que les ha salido muy bien la movida. Isabel se indigna totalmente, más que todo porque los celos la carcomen con eso de que Cristina se haya acostado con él.

Cristina: Si no le hubiera mentido lo habría descubierto todo. ¡Tuve que hacerlo!
Isabel: ¿Hiciste qué? ¿No solo hablasteis verdad?
Cristina: ¿Qué dices?
Isabel: Ya lo hiciste una vez, no me extrañaría que lo hicieras de nuevo.
Cristina: Si me acosté con él fue para que no nos descubriera. ¡Lo hice por ti!
Isabel: ¿Por mi? Podías haber hecho mil cosas antes que hacer eso. ¿Te gustó? Disfrutaste con él más que conmigo ¿verdad?

Que miedito me dio esta mirada.

Cristina decide responder con una soberana cachetada que yo creo que deja muy claro lo que piensa. Por si acaso y para añadir a su momentum añade un: «No me merezco que me hables así, no me lo merezco».

Eso sí, pasado el calentón, Cristina le dice que la ama y que le diga lo que necesita que haga y ella lo hara. Eso sí, no se imaginaba la petición de Isabel o no habría hablado.

Isabel: Quiero que dejemos de mentir. No soporto tenerle todos los días a mi espalda. No lo soporto. Y no quiero quitarme tu olor antes de tocarle.
Cristina: ¿Qué quieres hacer?
Isabel: Dejar de vernos… por un tiempo…

¡Desgracia total señoras! Pero Isabel ¿qué clase de solución es esa? Y yo que ya estaba emocionada pensando que le iba a proponer huir a una isla caribeña. ¡Sufro! Y el sufrimiento se multiplica cuando Isabel se marcha dejando a Cristina destruida y la morena termina vomitando. ¡Tengo un muy mal presentimiento! ¿No caeremos en el tópico de la lesbiana embarazada ¿verdad? ¡Noooooooooooooooo!

Encima del susto que nos han metido en el cuerpo, la siguiente escena es Ruiz entrando en la casa de Cristina. Ella como todas nosotras se pregunta qué está haciendo él ahí. Sobre todo en este momento en el que anda depre total. Ruiz se da cuenta de su depresión e intenta consolarla para luego intentar besarla. Cristina en un primer momento le hace el famoso movimiento para esquivar conocido en el mundo del hampa lesbicanario como «la cobra», pero cuando él se disculpa y le dice que se siente muy solo porque ha perdido a su mujer, ella le dice que lo entiende y ¡lo besa!

¡Señora! ¿En qué demonios está pensando? Vale que la soledad es mucha pero ¡no se líe con el marido de su mujer! Yo sufro mucho con esta serie señoras…

El episodio termina con Cristina yendo a buscar la sabiduría de la gran Lola. La mujer le comenta sus síntomas y Lola le dice lo que todas temíamos: «está embarazada» Se nos viene un crisabelito en camino.

Lola: ¡Parece mentira! Con la experiencia que tienes. Hija tu le das a todo ¿no?
Cristina: Lola cállate ya.
Lola: Que yo no soy tonta Cristina. Que con la hija de Lobo no te vas a quedar preñada.

Ais como me reí con este diálogo. Le agradezco a las diosas que nos hayan traido a Lola para endulzarnos un poco el momento, que lo estamos pasando fatal.

En fin, Cristina primero piensa que es imposible, pero claro, después del acostón con Ruiz pues no queda de otra. Eso sí, esta escena nos sirve para saber que han pasado un par de meses desde ese momento en la historia.

Y con estas nos quedamos esta semana señoras. ¿Qué nombre le vamos a poner al niño? ¿Se acabará algún día nuestro sufrimiento crisabélico? Yo las dejo con los mejores comentarios de esta semana en #TierraDeLobas.