Señoras, agárrense a lo que tengan más cerca porque el segundo episodio de la séptima temporada de Los Hombres de Paco: «El Documento Gagaísta» es hablando de recorridos emocionales, igual que subirse a una montaña rusa con tres vueltas de tornillo seguidas. Así que ¡prepárense para el viaje porque vienen curvas!

Nuestro episodio comienza con una Silvia que ha amanecido de muy pero que muy buen humor, la mujer está exultante, camina dando pequeños saltitos, su pelo se mueve al compás cuando camina al más puro estilo Pantene, en fin que parece que todo va en cámara lenta para ella.

A Pepa por otro lado, los chupitos de tequila que se tomaron las dos anoche no le sentaron tan bien. De hecho tiene esa típica cara que se nos pone a todas después de tomarte 5 tequila shots más de los debidos. Lentes de sol para que no cale tanto la luz, dolor de cabeza y cualquier estridencia se multiplica por cinco en tus oídos.

Eso si, ni con todas las resacas del mundo pudo dejar de darse cuenta que Silvia no estaba en la cama a las seis de la mañana que se despertó y por supuesto quiere saber en donde estaba su niña. Silvia ni tarda ni perezosa le explica que se fue temprano al trabajo porque no podía dormir después de lo que le dijo anoche. Pepa que en ese momento sufre de amnesia post-bebida no tiene ni idea de que demonios pudo haber dicho que emocionara a Silvia tanto.

¿Me habré sacado la lotería anoche?

Pepa: ¿Qué te dije anoche? Te dije muchas cosas anoche.

Silvia: Ya, (sonrisa tipo Colgate) pero lo de que quieres tener un bebe conmigo, ¡eso es lo más grande! ¡Que no me lo puedo creer Pepa!

Yo no sé por qué chicas, pero tengo la ligera impresión de que Pepa no estaba pensando con la cabeza cuando soltó la frase.

Por si fuera poco en ese mismo momento aparece su Jefazo-Suegro y le ordena irse a vigilar a unos mexicanos cuya reputación de corta manos le pone los pelos de punta a cualquiera.

Más adelante en el episodio, una Pepa más recuperada está haciendo su vigilancia sin mayores novedades cuando Silvia aparece llevándole la comida porque según sus propias palabras: «llámame antigua pero yo soy de las que les gusta comer en familia» (ais…si es que la pelirroja es un sol).

A Pepa le encanta la sorpresa hasta que Silvia saca «el rioja de las ocasiones especiales» y le dice que hay que celebrar lo que está por venir. Vamos que cuando escucha la frase por poco se atraganta con la tortilla que se estaba comiendo.

Pepa: A ver Silvia, lo que tu dices que está por venir, digo yo, que para que venga, primero hay que llamarlo ¿no? Que estas cosas no son como los Testigos de Jehová, que le llaman a la puerta y al momento te los tienen en el salón (LOL).

Silvia: No te preocupes que ya he llamado.

Pepa: Ya has llamado (sorprendida). ¿Y a quién has llamado?

Silvia: Le he llamado a un amigo que dirige una clínica de fertilidad, y que nos va a buscar el mejor donante.

Silvia es que no puede en si de la emoción, Pepa por otro lado…bueno yo creo que sus caras lo dicen todo.

Pepa: Un donante…un donante…anónimo ¿no?

Silvia: (riendo) ¿Qué quieres? Que le llame a Lucas y nos mande un botecito por Seur. Yo no quiero un padre para mi hija Pepa, yo te quiero a ti.

A Pepa le hace ilusión que Silvia la quiera a ella, pero lo del niño se nota que no le gusta un pelo. Igual intenta fingir porque la pelirroja va como una moto y ella no sabe como decirle que ni al caso.

En fin que las horas pasan y Pepa termina durmiéndose en la van mientras Silvia vigila la cámara. De repente Silvia grita «mira, mira, mira» y Pepa salta de la silla pistola en mano preparada para enfrentarse a maleantes mexicanos corta manos.

Y cuando el peligro parece provenir de la bonita panza de una embarazada la cara de Pepa no es precisamente de alegría:

Pero Silvia sigue sin darse cuenta de que Pepa no esta por la labor y sigue soñando en voz alta:

Silvia: A mi si es niña me gustaría que se llamara Mar, y si es niño Iker, ¿Te gustan? ¿O eso es ir demasiado rápido?

Pepa: Hombre…Silvia…un poquito rápido sí que es.

Silvia: Mira quien fue a hablar, nada más conocerme me tiraste los tejos, a la semana me besaste y a los tres meses vivías conmigo, ¿Qué es para ti rápido?

Ante semejante contestación a Pepa no le queda de otra que darse cuenta que Silvia lleva algo de razón y como que empieza a ver con ojos más accesibles el asunto, así que pregunta:

Pepa: ¿Y cuándo tenías pensado hacerte lo de la inseminación?

Silvia: (un poco seria) ¿Yo?, yo no puedo. (Pepa luce perdida) El tiro ¿no te acuerdas? Pepa… estaba embarazada, perdí el bebe, el útero, 10 centímetros de intestino, que no hay nada aquí (tocándose el vientre) Toc, toc, ¿Hola?, ¿Hay alguien?, está vacío. Pero bueno que, aunque aquí adentro no haya nada a mi aquí (tocando su corazón) no se me han quitado las ganas de ser madre.

Es una escena super fuerte y muy emocional porque Silvia está intentando no hacer un drama de la situación y bromear con el asunto pero se nota que le duele muchísimo. Y Pepa lo nota también y su cara va cambiando a medida que se da cuenta de la importancia que tiene para Silvia todo el asunto del bebe. Y por un momento casi sientes que Pepa tiene la misma ilusión, hasta que repentinamente puedes ver en su cara lo que implica para ella que Silvia no pueda tenerlo y entonces estamos como al principio otra vez.

La operación sigue su curso, y las chicas intentan ayudar lo más que pueden desde su posición a Paco y a toda la peña que está intentando (al más puro estilo San Antonio) vigilar a los mexicanos. Cuando de repente el doctor llama por teléfono en ese momento a Silvia.

Ella le explica a Juan (el doc) que Pepa y ella quieren tener un bebe y de inmediato se pone a sacar cita para horror de Pepa que no sabe como parar el tren en el que se ha subido. Y opta por salirse de la camioneta y salir en busca de Paco para hablar.

Pepa: Egoísta, ¡Es una puta egoísta Paco! Que no se ha parado para pensar ni lo que quiero, ni lo que pienso ni nada de nada.

Paco: No sé Pepa, bueno, sea lo que sea podemos hablarlo en casa que…

Pepa: ¡Me quiere preñar Paco, que me quiere hacer un bombo a mi! ¡Que he pasado en un momento de ser novia a vientre de alquiler ¿Cómo te quedas?

A Paco la impresión lo puede y se quita el micrófono con tan poco tino que lo abre y en ese momento todos empiezan a escuchar la conversación, y sí, también Silvia que dirige la operación desde la camioneta.

Pepa: Fui yo, fui yo la que le dije anoche que quería tener una hija con ella. Sí, pero ¡coño!, que me había tomado 20 tequilas, que tenía una borrachera del quince, que, que, que estaba para comérsela y, y, tu me conoces Paco, yo me pierdo, me pierdo y no me acuerdo de nada. Hoy no me acuerdo de nada y no sé porque coño le tuve que decir que quería un hijo con ella, no sé.

Pepa: Pero, pero hay que ser egoísta, hay que ser egoísta para agarrarse a lo que se dice en una borrachera y se ha agarrado Paco. Se ha agarrado y no lo suelta ¡vamos! no ha vuelto a hablar del tema ni nada Paco ¡Que lo da por hecho! y ¡Wncima da por hecho que el vientre lo pongo yo!

Paco: Pepa, hermana…ven, ven…(la sienta a su lado) ¿Por qué no le dices que no quieres? Que fue cosa del momento, que no sabías lo que hablabas.

Pepa: No puedo Paco

Paco: ¿Por qué?

Pepa: Porque me da pena

Pepa: Porque me da una pena que me muero, porque ella no puede tenerlo y yo soy su último tren y me siento como una puta egoísta que no se quiere meter semen de un donante anónimo por ella. Pero es que puede ser cualquiera, puede ser un gilipollas, o un boxeador sonado o yo que sé.

Paco tranquiliza un poco a Pepa y le dice que se tiene que pensar las cosas y hablarlo con Silvia. Y que si el bebe viene ellos lo van a querer muchísimo. Pepa cambia de cara y se nota que después del desahogo se siente muchísimo mejor. Justo en ese momento los mexicanos salen de la habitación y Silvia se ve forzada a hablar por la radio para avisarles y a un tiempo a descubrir que los ha estado escuchando junto a toda la estación de policía.

Pepa en ese momento no puede sino desear que se la trague la tierra, o que este viviendo una especie de pesadilla loca, pero para su desgracia está bien despierta, y mientras ellos empiezan a activarse para empezar la incursión en el cuarto, Silvia termina de romperse a solas en la camioneta.

Y con el corazón roto nos vamos a quedar todas nosotras hasta el episodio de esta semana porque así se quedaron nuestras Pepa y Silvia en este capítulo.

Yo es que he llorado y de todo, me ha podido ver la cara de Silvia cambiar de felicidad total a esas lágrimas que se le salían al final. Es que se le notaba que se daba cuenta de que uno de sus sueños más importantes era totalmente incompatible con el otro. Y es esa clase de cosas que te rompe el corazón porque tu quieres los dos con todas tus fuerzas pero no así. No por pena sino porque la otra persona lo desee con todo su corazón.

Y ese «juntas para siempre» que antes te resultaba tan atractivo ahora te da miedo porque sabes que significa que renuncias a tu sueño con conocimiento de causa. En fin que lo resumo en una palabra: «buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa»

Eso si, mis respetos a las dos por la actuación, por lo menos a mi me dejaron convencida. ¿Qué tal les pareció el episodio?