Es

Es para ti mi último pensamiento que se va a soñar con la imaginación, y el primero cuando me desvelo medio atontada, perezosa y con carácter gruñón. Al abrir la mitad de los ojos, contemplo en el Cielo las nubes jugando con los rayos del Sol. Con todos excepto con el que se cuela en mi habitación, apuñalándome con su luz el rostro sin compasión, exigiendo con su esplendor que no siga escondiéndome bajo el edredón, inquieta porque mi aliento no le canta a tu cuerpo besos en una canción.

Es entonces que recojo al muy cabrón, escucho su energía y le presto atención, perdonándole porque tiene razón. Lo envuelvo y te lo envío flotando junto con mi Corazón. Viaja con el viento, saltando entre las nubes y su mullido caparazón hasta que se te acerca para llamar tu atención, iluminando tus sueños con emoción, derritiendo las pesadillas que arrastran tu dulzura a la perdición, calentando tu piel para que descanses en progresión y sin preocupación, revelándote que deseo volver a tatuar a la perfección mis besos sobre tus pecas componiendo una radiante constelación, susurrando que tus abrazos son para mi (c)alma una bendición…

Es por eso que cuando abres los ojos, más que despertar, Amanece tu mirada de seducción porque brillas más que cualquier rayito de Sol, porque tus iris ya no son de tono estrellado sino del color de las estrellas en su máxima inspiración.

Es entonces cuando entiendo que ya he descuidado suficientes despertares lejos de tu lado, tiritando de insolación. He descubierto que no me da miedo admitir ante el mundo entero lo mucho que te quiero, Corazón.

Cada abrir y cerrar de ojos

Cada abrir y cerrar de ojos guarda más que un parpadeo. Atesora instantes volátiles, momentos, micro-sueños…

Cada abrir y cerrar de ojos es tiempo que dejo de observar cómo invades mis letras hasta la saciedad.

Cada abrir y cerrar de ojos es un deseo que le pido a la Luna incluso de día, para que todo funcione y no te alejes de mi Vida.

Cada abrir y cerrar de ojos te pienso y en mi mente echo a volar lo mucho que anhelo volver a verte despertar.

Pecas

No me importaría

dejar de contar cuántas palabras

se reúnen en mis poemas

para relatar las pecas

alojadas en tus mejillas.

Se me antojan más apetecibles

que cualquiera de mis garabatos

diseñados a hurtadillas.