El capítulo anterior de Orange Is the New Black fue muy poco lesbicanario, con la única salvedad de Ruby Rose apareciendo por fin en escena. Parece que este va a ir bastante sobre Norma, a la que todas están empezando a tratar ya como si fuese Jesucristo reencarnado y le dan los buenos días, le piden que haga magia y las ayude… Ni Esperanza Gracia, oye.

Piper está charlando con sus compañeras de trabajo y llegan al tema de los “oledores de bragas”, que dice Ruby Rose que es algo muy común. De hecho, la mujer sabe un montón de fetiches raros y Piper la mira como quien “¿qué bicho raro eres?” Pues uno muy guapo, Piper. Cindy explica una cosa muy verdadera, que hoy en día con internet cualquier extraño fetiche sexual está más al alcance que nunca. Piper aprovecha para robar más bragas. ¿Pero ahora se volvió cleptómana o qué?

«Ahora que no me ve nadie, bragas pa’ la saca»

Red está de vuelta a la cocina y Norma está muy contenta, porque ya son años ahí las dos juntas. Por cierto, en su juventud Norma se unió a uno de esos grupos espirituales a cargo de un gurú que viendo las dificultades que tenía para hablar, le dijo que él percibía su espíritu y que con él nunca tendría que hablar, así que para la joven Norma escuchar eso fue como si le abrieran las puertas del cielo.

En el taller de teatro, la chica nueva les ha pedido que escriban algo y Suzanne por lo visto ha escrito un guión que no se puede interpretar, porque es porno. Así, directamente. Porno muy bizarro, pero porno.

Suzanne: No es solamente sexo. Es amor. Son dos personas que conectan con otras cuatro personas y alienígenas.

Ok, lo que tú digas Suzanne.

«No me dejan interpretar mi historia porno con alienígenas. ¿POR QUÉ?»

Morello sigue intentando no pensar en Nicky (a mí no me engaña), esta vez mediante un juego que se llama MASH, que por lo visto te dice cómo va a ser tu vida en el futuro, la casa que vas a tener, si hijos o no… Bueno, juegos infantiles sin base real, pero Morello se los toma muy en serio. Y se meten un poquito con Piper por la vidorra de ricachona que tenía. ¡Cinco baños, sala de juegos y “ama de llaves”! No, está claro que mal no vivía la muchacha.

Total, que hacen la prueba y según el juego Morello se va a casar con uno de sus pretendientes de la cárcel. Big Boo le dice que básicamente les está estafando, pero ella replica que no es como si tuviese algo mejor que hacer (porque está sola y no lo soporta, DEJADME). Y además se saca un dinero y todos felices.

«¿Enamorada de Nicky? ¿Qué Nicky? Yo soy hetero y feliz»

Pues si ella quiere creérselo y estar en fase de negación, habrá que dejarla. Que mirad que sonrisa más bonita nos da. Está loquísima, pero se hace querer tanto…

Con todo esto, a Piper se le ocurre una idea revolucionaria y le enseña las bragas a Alex. En principio quería que fuesen un regalo para ella, pero ahora se le ha ocurrido (agarraos fuerte)… ¡venderlas usadas aprovechando todo ese mercado negro de oledores de bragas! Además, siendo de presas, todavía serían mucho más valiosas, porque todo se haría en secreto y Piper está muy emocionada porque ve ahí una mina de oro en potencia. ¿En qué momento se le ocurre a una persona todo esto? Venga, va, menos mal que ahora Alex le va a meter sensatez en esa cabecita…

«Vender bragas usadas a pervertidos… ¡Es fantástico!»

O no. Porque resulta que Alex cree que es una idea brillante y todo es dicha y regocijo. ¿Una idea brillante? WTF? ¿Alex? Yo creí que tú eras inteligente. Me estás fallando, tía.

En cuanto a Norma, descubrimos que el grupito hippie-yippie que la acogió en su juventud, tenía más que nada de secta raruna donde el gurú se casaba con toda cuanta mujer aparecía (Norma incluida). Otra cosa importante que conviene mencionar es que la cárcel está atravesando ya por sus primeros cambios con la contratación de nuevos guardias. Pero vamos al tema de las bragas, que se ve que está uniendo todavía más a Alex y Piper con esto de ser partners in crime.

«Tanto hablar de bragas, me están dando ganas de oler las tuyas, Piper»

Piper: ¿Cuántos días se necesitarán para que queden apestosas?

Alex: Tres.

Piper: Vale.

Alex: Quizás sea mucho. Si fueras tú, no sé… ¿Dos?

Piper: ¿Qué? ¿Por qué?

Alex: Tienes un olor fuerte. No es nada malo. Algunas personas tienen más presencia que otras.

Qué bonito. Lesbicanarias, hoy hemos aprendido que el toto de Piper huele mucho a merluza. Si es que lo que no nos enseñe Orange Is The New Black… Hay que ver. Bueno, el caso es que mientras trazan su plan maestro, Alex sigue metiéndose con Piper y coqueteando, porque es lo natural en ella. Da igual lo que haga. Alex Vause emana sex appeal. Como cuando hablan de la mula de bragas que necesitan y recuerdan esas épocas en la que Piper era la mula de Alex. Precioso también. Esperad a contarles esas batallitas a vuestros nietos, a ver qué tal se lo toman. Localizan a uno de los nuevos guardias como la mula perfecta, porque es un yogurín sin dos dedos de frente y será fácil camelárselo.

La vida es bonita cuando tu novia y tú decidís vender bragas sucias desde la cárcel

Parece una postal de navidad, pero no, es la cara que ponen al ver que todo va como la seda. De acuerdo, chicas, seguimos, porque el tema bragas se os está yendo de las manos.

Gloria ya tiene a su hijo en prisión, que en el trayecto hacia la cárcel se ve que ya ha empezado a hacer migas con el hijo de Sophia. El tema es que como el hijo de Gloria es mayor y dice tacos, el hijo de Sophia también está empezando a actuar como un adolescente pasota. Sophia lo mira como si le fuese a girar la cabeza de una hostia. Veréis qué bien va a terminar todo esto, ya se ve venir…

A Piper la visita su hermano (que es el único miembro de su familia majo), así que tiene una idea asombrosa de unirlo al negocio y que sea él el que lleve el tema fuera de prisión. Ok, negocio criminal en familia. Vamos progresando.

«Crimen. Pervertidos. Bragas. Flujos vaginales. Todo va a salir genial»

Mientras todo esto ocurre, el manuscrito de la obra de Suzanne ha caído en manos de Poussey, que está muy enganchada y le pide que la siga, porque no la puede dejar con esa intriga. Y no me malinterpretéis, es bonito que nuestra Poussey se entretenga con algo entre que no le sale novia, pero es que… Ay, mejor leed lo que dice.

Poussey: Es rara de cojones, pero me atrapó. Me puse a leerla con un poco de alcohol y me olvidé de este lugar. Hasta perdí la noción del tiempo… o me desmayé por la borrachera.

Poussey, cariño, si te desmayas igual no es un “poco de alcohol” sino un mucho. Por favor, voluntarias para novia de Poussey llamad ya a su puerta o esta mujer va a terminar muy mal. Yo no duermo con la preocupación.

Esa cara de depresión no se nos escapa 🙁

¿Recordáis el tema de los hijos de Gloria y Sophia? Pues esto no tarda nada en reventar, porque Sophia a poco que tiene tiempo le echa en cara que cuide la educación de su hijo porque está afectando a los modales del suyo. Peleaaaaaaaaaa. Entre una cosa y otra, su hijo, las de la cocina que son un poco desastre, Sophia… A Gloria prácticamente le da un ataque de nervios y grita a Caputo que adiós muy buenas, que está hasta el coño y que se quede Red con la cocina.

«¿Este delantal… para mí?»

¿Así de fácil? Joder, si ni Red se lo cree. Pero al parecer lo de cocinar ya no se estila en Litchfield porque los nuevos propietarios han decidido ahorrar llevando toda la comida ya preparada para calentar. Si es que todo no podía ser tan bonito.

En el taller, Piper sigue robando bragas de las que quedan defectuosas y el personaje de Ruby Rose (aka Stella) se da cuenta. Piper le intenta explicar lo de las bragas usadas y a ver cómo explicas esto a alguien sin sonar como una lunática. Pues ojo, que surge efecto y en la próxima escena Stella le enseña que lleva puestas unas y le guiña un ojo. ¿Pero esto qué eeeeeeeeeees?

Ehhhhhhhh, mira. Quieta parada, Stella. Eres muy sexy y todo lo que tú quieras, pero me niego a que te metas entre Piper y Alex, así que deja de molar.

Red y Norma siguen confraternizando ahora que Red ha vuelto a la cocina. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Ahora a Norma hay otras presas que le tienen cariño y Red es un poco marimandona con ella y se burla de todas sus prácticas espirituales. Además, en el flashback vemos que con el tiempo, todas las “esposas” abandonaron al gurú y sólo quedó Norma. A este tío lo terminaron persiguiendo por lo de la secta, se cabreó con Norma, le empezó a gritar de todo, ella se hartó y lo empujó por un barranco. Solución fácil ante gilipollas, apuntad. Además, en ese momento sí habló y le soltó un gran “hijo de puta”, creo yo que muy merecido. En el presente Norma también se cansa de Red y se pira con las locas que la tienen santificada. ¡Y así crea su propia secta! ¡Precioso final!