¡Ahoy mis piratas lesbicanarias! La semana pasada en Black Sails, Max y Anne hablaron sobre su futuro y todas sufrimos porque al parecer no se ven juntas. Lágrimas de sangre corrieron por nuestras mejillas, solo nos recompuso enterarnos de que cuando Eleanor tenía 17 años, se inició en la piratería exiliando a Barba Negra. ¡Toma ya! Ahí se los dejo. Pero igual seguimos con el alma en un hilo porque la guerra se avecina y aquí el que no se mueve termina enterrado.

Se está rifando la muerte y este tiene todos los números

Nuestro episodio comienza con Max y Anne haciendo negocios con un tío que, permítanme decirles, daba mucho asquito. Tanto que Max decide tenerlo entretenido con dos de sus chicas en lo que ellas hacen los negocios para tener que hablarle lo menos posible. Anne habla por todos nosotras cuando vemos las miserias de este mundo cuando dice:

Anne: Un mundo en el que él es el civilizado y nosotras los salvajes es un mundo que jamás podré entender.

Creo que no habrá ninguna lesbicanaria que no esté de acuerdo con ella, ese hombre tenía de civilizado lo mismo que yo de hetero. Miren que yo siempre les he dicho que un poquito de miedito sí que le tengo a Anne, porque de repente se nos pone muy loca, pero prefiero mil veces su compañía que medio segundo al lado de ese. Dicho esto, aquí lo que importa es el negocio, porque este es el tío al que le están cambiando el oro por las perlas.

El contador le dice a Max que ya ha terminado y le pregunta si quiere ver las cuentas y ella responde que obviamente sí, porque está claro que no se va a fiar de ellos.

Max echa ojo a las cuentas, Anne le echa ojo a Max

Max está haciendo números cuando a el imbécil en cuestión no se le ocurre otra que decir lo impactado que se encuentra por ver a una «negra inteligente». ¡Vete al infierno hijo de vaqueira! Ya está, lo he dicho, y que conste que me autocensurado… Anne tiene menos paciencia que yo y ya se dispone a destriparlo vivo, pero Max la sosiega porque necesitan las perlas.

¡¿Cómo Heda y Wanheda se han casado y no lo hemos visto?!

El hombre sigue de imbécil, así que yo ya me estaba deleitando con su muerte porque hasta Max estaba empezando a nefastearse, pero entonces el tío deja caer que el nuevo gobernador viene a la isla y a Max se le paran las antenas y se le olvida el cabreo. Porque esta es información con la que nuestras piratas no contaban. Sabían que llegaría ese día y que habría que prepararse, pero no sabían cuando sería. Ahora ya tienen fecha y casi que hora para el baile.

Obviamente nuestras chicas casi que salen pitando a hablar con Jack y Vane para ver como le van a hacer y rápidamente llegan a la conclusión de que con el fuerte medio destruido van a caer a la velocidad del rayo. Todos sufren, pero entonce a Vane se le ocurre que, si los esperan con una flota pirata en el mar y a eso le añaden el fuerte las cosas cambian. Ahora la pregunta es ¿cómo van a convencer a todos esos piratas ricos y con pocas ganas de hacer nada de que se les unan a una batalla que puede terminar con su muerte?

Jack está seguro de que sea como sea los convencerá, solo tienen que ponerse todos de acuerdo y decidir que ese es el plan. Todos aceptan porque básicamente no tienen mejores opciones, pero por sus caras vemos que la cosas se está poniendo negro oscuro.

Igual si les cantas la Macarena tendrías más éxito

Eleanor por su parte lidia con sus propios problemas, porque resulta que parte del plan de su captor es bajar a la isla e intentar fumar la pipa de la paz después de dar un discurso bienintencionado. Esto en tiempos en los que Thomas lo propuso era buena idea, pero ¿ahora? Se lo van a comer con patatas probablemente y Eleanor lo sabe, así que casi que se le ríe en su cara.

Ella es muy inteligente y no entiende por que él, que tiene todas esas armas y ese poder de su parte, no simplemente arrasa con la isla. Sería solo cuestión de tiempo, pero es ahí cuando descubrimos que eso es justo lo que él no tiene. Y es que el tío le ha prometido a España que si le financiaban la expedición les devolvía el tesoro del Urca en 8 semanas.

Eleanor lo mira con cara de: «A ti te va la marcha», pero ya está metida en el ajo, así que no le queda sino apoquinar.

Pequeño saltamontes lesbicanario, permítme que te introduzca al bollodrama

De vuelta en la isla, Max y Anne aprovechan la oscuridad de la noche para irse a una cueva perdida donde tienen escondido el tesoro de las perlas. Las chicas meten las nuevas perlas, pero viendo el percal que se les viene encima, Max cree que sería un buen momento para dividirlas por si acaso tengan que salir por patas y no tengan tiempo de ponerse a contar.

Anne está de acuerdo, pero no le hace nada de gracia pensar en el momento de su separación. Más que todo porque no lo entiende, no entiende que Max quiera formar parte de un mundo en el que un tío que la ha insultado sea un hombre respetado. Entonces Max abre su corazón y le habla sobre su pasado. Le dice que cuando era pequeña, solía escaparse del cuarto de los esclavos por la noche, para ir a ver la casa grande.

Max: Me paraba entre el calor, los bichos y la suciedad, de puntillas para ver hacia dentro. Dentro de esa casa, había una niña pequeña de mi edad. Tenía una piel preciosa. Solía verla bailar mientras su padre tocaba música y su madre cosía. La veía leer, comer, cantar y dormir. Estar en un lugar cálido y a salvo, protegida por su padre. Mi padre… Las cosas que hicieron posible lo que sucedía en ese cuarto eran terribles, pero dentro de ese cuarto había paz. Eso es lo que significa un hogar para mí. Cuando tú y yo empezamos, tú no me elegiste, algo que vive en ti, lo hizo suceder sin elección. Así que sé que entiendes como yo tampoco tengo elección.

Max: Nuestros caminos van a separarse. Dejemos que sea ahora, para no vivir con miedo a que suceda.

¡Que alguien me saque la daga incrustada en mi corazón por el amor de las diosas! Que la carita de: «soy bollo y por eso seré por siempre infeliz» de Max me tortura. Y esa lágrima derramada por Anne vale como 500 de cualquiera de nosotras, que sabemos que ella es dura y no se rompe fácilmente.

Anne mira a los ojos a su chica y entiende que lo que dice es verdad, no hay un final feliz para su historia, así que decide que tiene razón y que es mejor que acabe por propia decisión y no porque la vida u otros lo decidan. Y así termina todo, con un eso en la frente y caras de sufrimiento. Pero por si el puñal no estuviera bien incrustado en nuestro corazón, Anne se levanta para marcharse y Max le pregunta si no quiere quedarse a asegurarse de que todo esté distribuido en partes iguales. Nuestra pelirroja no vuelve a girarse, simplemente le dice que confía en ella y se va. ¡Dios tanto sufrimiento bolleril va a matarme!

Eleanor por su parte está a punto de llegar a Nassau, de hecho ya tienen la isla a la vista, pero Rogers está preocupado por la resistencia y es que Barba Negra ha conseguido organizar ala flota y los están esperando para darles caña. Con la situación así, intentar acercarse es directamente en suicidio.

Nuestra rubia es bastante inteligente y como quiere sobrevivir la travesía propone que manden a Hornigold a dar el discursito de «si se arrepienten los perdonamos». Como fue uno de los fundadores de la isla los piratas lo respetan y lo dejarán pasar y si no, tampoco es mucha pérdida. LOL.

Rogers acepta y así se hace, Hornigold da el discurso y sin mayor problema empieza a conseguir que piratas entreguen sus armas bajo la atenta y asombrada mirada de Jack, Anne y Vane. ¡Y hasta aquí nos hemos quedado en este episodio de Black Sails lesbicanarias! No mentiré, me he quedado con el corazón roto por aquello de que Max y Anne han terminado, pero por otro lado ¿no les parece sumamente sospechoso que sea justo ahora que vuelve Eleanor? Yo lo dejo caer por si cuela.