Hoy me he despertado y prácticamente lo primero que me he topado en mi cuenta de Twiter es que un loco se ha soltado disparando en un local LGBT de Orlando donde se celebraba una noche latina para celebrar el orgullo LGBT. Hay alrededor de 50 personas muertas y por lo menos 53 más heridas.

El jefe de policía de Orlando, John Mina ha hecho las siguientes declaraciones hace unos minutos:

El tirador retuvo rehenes y alrededor de las 5 de la mañana entramos e intercambiamos fuego con el sospechoso que terminó muerto en la escena. Nueve oficiales estuvieron involucrados y uno de ellos resultó herido. Por lo menos 30 personas fueron salvadas durante el rescate. Hay múltiples personas muertas dentro, alrededor de 20 han fallecido por heridas de bala, pero no estamos seguros Por lo menos 42 personas han sido transferidas a hospitales.

El tirador se llama Omar Siddique Mateen

El Estado Islámico ha reivindicado la autoría del atentado. La publicación viene de la agencia de noticias Amaq, que se considera afín al grupo yihadista y el FBI ha decidido investigarlo como un acto de terrorismo. El sospechoso no era de Orlando y fuentes del FBI han dicho a la agencia France Presse que podría tener «una inclinación» por el terrorismo islamista. De momento lo único confirmado es que contaba con una pistola, un rifle de asalto y una especie de «artefacto» del que no han querido dar más detalles.

Sin embargo, el padre del tirador, ya identificado como Omar Mateen ha declarado a NBC que los actos de su hijo no tienen nada que ver con religión y que su hijo estaba enfadado porque vio a dos chicos besarse en Miami.

No puedo explicarles lo triste que me siento hoy y lo mucho que me ha pegado esta noticia. Estas son la clase de cosas por las que es importante seguir celebrando el día del Orgullo LGBT. Tantos chicos y chicas que solo querían divertirse y pasarlo bien y alguien ha decidido que tenían que morirse porque no está de acuerdo con su forma de ser. Hay días en el que la realidad no tiene mucho sentido…